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Internacional

Más de 64.000 libaneses siguen desplazados un año tras el alto el fuego con Israel

Más de un año después del acuerdo de alto el fuego entre Hezbolá e Israel, más de 64.000 personas permanecen desplazadas internamente en Líbano, según estimaciones de octubre de 2025. La persistencia de las incursiones israelíes y la falta de apoyo para la reconstrucción impiden el retorno a las zonas fronterizas.

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64,000 Lebanese Remain Displaced One Year After Hezbollah-Israel Ceasefire
64,000 Lebanese Remain Displaced One Year After Hezbollah-Israel Ceasefire
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Un año después de que entrara en vigor el alto el fuego entre Hezbolá e Israel el 27 de noviembre de 2024, más de 64.000 libaneses continúan desplazados internamente, sin poder regresar a sus hogares en el sur del país. Este éxodo se produce a pesar de que el acuerdo buscaba detener más de un año de enfrentamientos transfronterizos que habían devastado la infraestructura civil.

El acuerdo estipulaba el cese de los ataques y una retirada de las fuerzas de Hezbolá al norte del río Litani, pero las violaciones persisten, dificultando la habitabilidad de las zonas afectadas. El gobierno libanés contabilizó más de 2.000 violaciones del acuerdo por parte de Israel solo en los últimos tres meses de 2025, incluyendo ataques aéreos y artillería.

Residentes como Ali, originario de Haddatha, expresan temor ante la inseguridad continua, afirmando que el sur no es seguro debido a los ataques casi diarios en el sur y el valle de la Bekaa. La Organización Internacional para las Migraciones estima que más de 64.000 personas siguen sin hogar, con soldados israelíes ocupando aún cinco puntos en territorio libanés.

Los esfuerzos de reconstrucción enfrentan obstáculos adicionales, ya que las fuerzas israelíes han atacado equipos relacionados con la reconstrucción, según un informe de Human Rights Watch de diciembre de 2025. Esta acción, según la organización, dificulta el retorno de decenas de miles de residentes a sus pueblos reducidos a escombros.

Aid provided by the Lebanese state and Hezbollah has proven insufficient for many families trying to restart their lives amid the ongoing economic crisis. Algunos desplazados recibieron pagos únicos mínimos del estado, mientras que las contribuciones de Hezbolá han sido reportadas como insuficientes o limitadas a sus miembros, según informaron a Al Jazeera.

La situación económica de Líbano, sumida en una de sus peores crisis en más de 150 años, agrava la precariedad de los desplazados, con la moneda devaluada más de un 90% y cuentas bancarias congeladas. La presión internacional sobre Hezbolá para que se desarme y la inestabilidad regional complican cualquier perspectiva de asistencia estatal robusta.

La incertidumbre sobre la seguridad y el apoyo financiero obliga a muchos, como Ali, a buscar medios de subsistencia lejos de sus lugares de origen, prolongando el desplazamiento más allá del año transcurrido desde el cese al fuego. La comunidad internacional observa cómo la falta de implementación total del acuerdo mantiene a una parte significativa de la población del sur en un limbo humanitario y económico.

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