Las urnas abrieron en toda Colombia este domingo 31 de mayo de 2026 para una elección presidencial que marca un punto de inflexión crítico para la nación sudamericana. Los votantes tienen la tarea de elegir al sucesor del presidente Gustavo Petro, el primer líder de izquierda en la historia moderna del país, a quien la Constitución le impide buscar un segundo mandato consecutivo de cuatro años.
La boleta electoral cuenta con 14 candidatos, pero la contienda se ha reducido a una carrera de tres frentes entre un senador de izquierda, un empresario independiente y una legisladora de derecha. El senador Iván Cepeda, de 63 años y representante de la coalición aliada al gobierno, se ha consolidado como el favorito. Según una encuesta realizada a principios de este mes por el Centro Nacional de Consultoría (CNC), Cepeda lidera la intención de voto con un 33,4 por ciento.
Para asegurar la presidencia en la primera vuelta, un candidato debe obtener más del 50 por ciento de los votos. Si nadie alcanza este umbral, los dos candidatos con mayor respaldo pasarán a una segunda vuelta programada para el 21 de junio. Los analistas señalan que esta segunda ronda podría ser la oportunidad para que la oposición de derecha, actualmente fragmentada, consolide su apoyo en torno a un solo aspirante.
La principal oposición incluye al empresario Abelardo de la Espriella, de 47 años, quien ocupa el segundo lugar en las encuestas. De la Espriella ha basado su campaña en una plataforma centrada en medidas de seguridad contundentes, que incluyen la construcción de megacárceles y una ofensiva contra los grupos armados, siguiendo explícitamente el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele. Por su parte, la senadora Paloma Valencia, respaldada por el expresidente Álvaro Uribe, ocupa el tercer lugar. De ser elegida, Valencia se convertiría en la primera mujer en ocupar la presidencia en la historia de Colombia.
La seguridad y el costo de vida siguen siendo las preocupaciones dominantes del electorado, agravadas por el conflicto interno que el país arrastra desde hace seis décadas. El clima electoral ha estado marcado por una volatilidad significativa; informes recientes indican que dos miembros de equipos de campaña presidencial fueron asesinados en la antesala de los comicios, y la Cruz Roja ha señalado que el número de personas desplazadas por el conflicto en Colombia se duplicó durante el último año. Además, el uso de drones por parte de grupos armados se ha convertido en una fuente creciente de temor para las poblaciones locales.
El resultado de esta elección se considera un posible barómetro de la trayectoria política de América Latina, donde los votantes de varias naciones han optado recientemente por desplazar a gobiernos de izquierda que llevaban mucho tiempo en el poder. El éxito o fracaso de la campaña de Cepeda, que busca dar continuidad a las reformas sociales y a las negociaciones de “Paz Total” de Petro, servirá como indicador definitivo de la fuerza actual de la izquierda política colombiana.