El líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Alemania, Friedrich Merz, declaró ante el parlamento alemán que Europa ha encontrado un renovado "sentido de autorespeto" en su firme defensa de un orden internacional basado en normas. Este sentimiento, según Merz, surge en un contexto de creciente rivalidad entre grandes potencias y la prolongada guerra en Ucrania.
Merz enfatizó que Europa ya no se dejará intimidar por amenazas arancelarias, haciendo alusión implícita a las recientes tensiones con la administración estadounidense. El debate se intensificó tras el episodio en el que se sugirió la compra de Groenlandia, un territorio de un aliado de la OTAN, lo que galvanizó una respuesta unificada dentro del bloque.
"Estamos viendo la emergencia de un mundo de grandes potencias con vientos ásperos que sentiremos en el futuro previsible", señaló Merz, destacando que la acción basada en reglas y el comercio justo no están obsoletos. Subrayó que más naciones perciben ventajas en adherirse a marcos normativos en lugar de la arbitrariedad.
Las declaraciones de Merz resuenan con posturas recientes de otros líderes europeos, como Emmanuel Macron, quien advirtió contra la sumisión a la coerción, y Ursula von der Leyen, quien abogó por una mayor autonomía europea. Esta convergencia de discursos sugiere un punto de inflexión en la proyección de la fuerza y los valores europeos en el escenario mundial.
El político alemán citó los acuerdos comerciales de la UE con Mercosur e India como pruebas de que el bloque está avanzando en la apertura de mercados, aunque instó a acelerar las reformas internas y reducir la carga regulatoria para mejorar la competitividad.
En un claro contrapunto a las críticas estadounidenses sobre la contribución militar europea, Merz defendió el sacrificio de Alemania en Afganistán: "Cincuenta y nueve soldados alemanes perdieron la vida... No permitiremos que este despliegue sea denigrado o menospreciado". Esto refleja una determinación renovada a ser reconocido como un actor de seguridad serio.
El discurso consolida la narrativa de que las recientes fricciones, tanto comerciales como de seguridad, han servido paradójicamente para fortalecer la cohesión y la voluntad política de la Unión Europea para actuar de manera autónoma. (Fuente: Adaptado de información de Reuters).