La periodista independiente estadounidense Shelly Kittleson fue liberada este martes en Bagdad, según informó un funcionario iraquí al tanto de la situación. Kittleson había permanecido cautiva desde que fue secuestrada en una calle de la ciudad la semana pasada.
El poderoso grupo armado Kataib Hezbolá confirmó en un comunicado que ellos fueron los responsables del secuestro. La organización aseguró que la liberación fue un gesto de «aprecio por las posturas patrióticas» del primer ministro saliente de Irak, Mohammed Shia al-Sudani.
Los líderes de Kataib Hezbolá estipularon que Kittleson debía abandonar el país de inmediato. Hasta ahora, el grupo no había reconocido su participación en el rapto, a pesar de las afirmaciones tanto de funcionarios estadounidenses como iraquíes sobre la implicación de la milicia.
Tras bambalinas de las negociaciones
Fuentes dentro del grupo armado revelaron a Associated Press que la liberación formó parte de un acuerdo más amplio. A cambio de dejar libre a Kittleson, se espera que varios miembros de la milicia que actualmente se encuentran detenidos por las autoridades iraquíes sean puestos en libertad.
Kittleson, de 49 años, ha dedicado años a cubrir información en Oriente Medio. Su secuestro ocurrió poco después de que regresara a Irak, a pesar de las múltiples advertencias de las autoridades estadounidenses sobre los riesgos de seguridad que enfrentaba en la región.
Funcionarios de seguridad iraquíes detallaron previamente las circunstancias del secuestro, señalando que en la operación participaron dos vehículos. Durante el rapto inicial cerca de la localidad de al-Haswa, uno de los coches se estrelló mientras eran perseguidos, lo que obligó a los secuestradores a trasladar a la periodista a un segundo vehículo.
Las negociaciones para lograr su libertad enfrentaron varios obstáculos en los últimos días. Aunque el Departamento de Estado de EE. UU. aún no ha emitido un comentario formal sobre la liberación, el caso pone de relieve los peligros persistentes que enfrentan los periodistas independientes que trabajan en zonas volátiles sin el respaldo de grandes organizaciones mediáticas.