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Internacional

La posible caída de Cuba y la inacción del Sur global

Las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre el inminente colapso cubano ponen en tela de juicio la solidaridad de sus aliados. La falta de una respuesta contundente de naciones clave en América Latina y el Sur global sugiere una priorización de intereses diplomáticos sobre la soberanía cubana frente a la presión de Washington.

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Cuba's Precarious Future: A Test of Global South Solidarity Amid US Pressure
Cuba's Precarious Future: A Test of Global South Solidarity Amid US Pressure

El presidente estadounidense Donald Trump ha reiterado su predicción de un inminente colapso económico y político en Cuba, un país que ha resistido más de seis décadas de hostilidad por parte de Washington. Estas declaraciones, realizadas en Iowa, cobran una nueva dimensión tras la reciente detención del presidente venezolano Nicolás Maduro, un aliado clave del gobierno cubano.

Trump vinculó directamente el supuesto declive de La Habana con la interrupción del suministro energético venezolano, afirmando que Cuba ya no recibe el apoyo petrolero necesario. Este contexto subraya la vulnerabilidad económica de la isla ante la persistencia del embargo estadounidense y la erosión de sus lazos regionales.

La expectativa natural es que los aliados declarados de Cuba, particularmente en América Latina, ofrezcan una defensa robusta ante lo que se percibe como una injerencia imperialista. Sin embargo, la respuesta observada ha sido, en gran medida, retórica y tibia. El caso de México es paradigmático, donde la presidenta Claudia Sheinbaum ha navegado una línea delicada.

Aunque Sheinbaum insiste en la "solidaridad" con Cuba, informes sugieren que México detuvo envíos de petróleo a La Habana bajo presión de Estados Unidos, justificando la decisión como una "decisión soberana" enfocada en razones humanitarias. Este equilibrio diplomático, que algunos analistas ven como complacencia hacia Washington, contrasta con la dramática realidad cubana, marcada por escasez de medicamentos y bienes básicos.

El panorama se extiende más allá de México. Gran parte de América Latina parece haber adoptado una postura de neutralidad, mientras que otras potencias del Sur global ofrecen apoyo, aunque quizás insuficiente para contrarrestar la presión directa de Washington. China, por ejemplo, ha instado al levantamiento de las sanciones y prometido asistencia, aunque la capacidad de "ayudar a superar la dificultad" a una nación bajo un bloqueo tan severo es limitada.

La resiliencia del pueblo cubano, forjada a lo largo de décadas, es innegable. No obstante, la geopolítica actual sugiere que la supervivencia a largo plazo depende de una solidaridad tangible, no solo de declaraciones formales. Si la isla sucumbe a la presión, el precedente sentaría un precedente peligroso para otras naciones que desafían la hegemonía estadounidense.

El análisis indica que el fracaso percibido de Cuba no solo sería una derrota ideológica para La Habana, sino un fallo colectivo del Sur global en articular una política exterior coherente y defensiva frente a las tácticas de presión externa. La inacción o la ambigüedad de socios clave podría interpretarse como una aquiescencia tácita a la política de cambio de régimen.

*Basado en análisis de opinión y reportes internacionales citados por Al Jazeera.*

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