El cruce fronterizo de Rafah entre Gaza y Egipto reabrió el lunes para el movimiento selectivo de personas, permitiendo la salida de un número limitado de pacientes palestinos enfermos y heridos hacia territorio egipcio. Esta reapertura ocurre después de que las fuerzas israelíes tomaran el control del lado gazatí del paso en mayo de 2024, interrumpiendo su función clave como vía de evacuación y entrada de ayuda humanitaria.
Fuentes israelíes indicaron que se autorizaría la salida diaria de unos cincuenta pacientes, acompañados por uno o dos familiares, una cifra muy inferior a la demanda existente. Según hospitales locales y la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 20.000 gazatíes requieren atención médica urgente fuera de la Franja. El lunes, sin embargo, solo cinco pacientes y sus siete acompañantes lograron cruzar, según reportaron fuentes palestinas y egipcias.
Funcionarios palestinos atribuyeron los retrasos iniciales a rigurosas inspecciones de seguridad impuestas por Israel, aunque el ejército israelí no emitió un comentario inmediato sobre las demoras operacionales. Un funcionario de seguridad israelí había declarado por la mañana que el cruce estaba operativo para el movimiento de residentes, tanto para entrar como para salir. El paso estará supervisado por personal de la Misión de Asistencia Fronteriza de la Unión Europea y personal palestino local, mientras Israel realiza verificaciones remotas.
La reapertura del cruce se vincula indirectamente a la fase inicial del plan de alto el fuego propuesto por Estados Unidos, aunque Israel había condicionado su apertura a la devolución del cuerpo del último rehén israelí fallecido. La UE y otros actores internacionales celebraron la medida como un paso positivo hacia la desescalada. La jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, calificó la apertura como un "paso concreto y positivo en el plan de paz".
Testimonios recogidos por la BBC ilustran la urgencia de los casos médicos, como el de Sabrine al-Da'ma, madre de una menor con enfermedad renal que necesita un trasplante de riñón. La interrupción de la atención médica y la escasez de alimentos han obligado a su hija a iniciar diálisis, aumentando la presión para una evacuación rápida. Otros ciudadanos, como estudiantes esperando reanudar estudios de posgrado, fueron informados de que no calificaban como "casos humanitarios".
Antes de su captura por Israel, Rafah era el principal punto de salida para los palestinos autorizados a abandonar Gaza y un conducto vital para la asistencia humanitaria. Actualmente, la ayuda que ingresa desde Egipto es desviada a través del cruce de Kerem Shalom, bajo control israelí. La reapertura completa del tránsito en ambas direcciones está sujeta a los mecanismos acordados en el acuerdo de enero pasado, según las estipulaciones del plan de paz de Trump.
Ali Shaath, jefe del comité tecnocrático palestino designado para la gestión de Gaza, señaló que esta apertura representa "el comienzo de un proceso largo que reconectará lo que ha sido separado y abrirá una genuina ventana de esperanza". No obstante, la comunidad internacional, incluyendo al Secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, enfatizó que se necesita mucho más para aliviar la crisis humanitaria, exigiendo la entrada irrestricta de ayuda y suministros esenciales.