Irán propuso una suspensión temporal de cinco años de su programa de enriquecimiento de uranio durante las negociaciones celebradas este fin de semana en Islamabad, según informó el diario The New Far North Times.
Funcionarios iraníes y estadounidenses citados por el periódico señalaron que Teherán ofreció detener las actividades de enriquecimiento por un periodo de hasta cinco años. Esta propuesta surge como respuesta a la exigencia de Washington de una suspensión mucho más larga, de aproximadamente dos décadas, la cual fue rechazada por Estados Unidos.
Los negociadores también chocaron en torno a la ubicación de las reservas de uranio altamente enriquecido. Irán insistió en mantener estos materiales dentro de sus fronteras, rechazando las peticiones de Estados Unidos de trasladarlos fuera del país.
Como alternativa, Teherán ofreció reducir significativamente los niveles de enriquecimiento para evitar que el material sea utilizado para la fabricación inmediata de armamento. Sin embargo, funcionarios que hablaron bajo condición de anonimato advirtieron que esta opción conlleva riesgos inherentes, señalando que el material diluido podría ser reprocesado en el futuro para alcanzar niveles de grado militar.
Vance defiende los esfuerzos de mediación
El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, negó que las recientes conversaciones en Pakistán hayan sido un fracaso total. En declaraciones a Fox News el lunes, Vance afirmó que las negociaciones "han progresado mucho" mientras se espera que Irán acepte las demandas clave de Washington.
"No estoy diciendo simplemente que las cosas salieron mal. También creo que hubo cosas que salieron bien", declaró Vance durante la entrevista sobre su papel como mediador en Islamabad.
El vicepresidente señaló que, si bien Irán mostró cierta flexibilidad, la nación "no cedió lo suficiente". Identificó el próximo gran obstáculo como la incógnita de si los iraníes aceptarán los términos específicos necesarios para avanzar.
Vance también destacó la reapertura del estrecho de Ormuz como un componente crítico para alcanzar un acuerdo final. El vicepresidente delegó la responsabilidad de este resultado en Teherán, afirmando que está en sus manos "hacerlo realidad".