Irán intensificó los ataques de misiles y drones en el Golfo Pérsico durante la noche del viernes y la madrugada del sábado. La escalada ocurre en el contexto de la guerra en curso entre Estados Unidos e Israel contra Teherán. Varios países vecinos reportaron intercepciones exitosas y daños menores en infraestructura crítica dentro de sus territorios.
En el emirato de Fujairah, un incendio se declaró en un centro de bunkering tras la caída de escombros de un dron interceptado. Las operaciones de carga de petróleo se suspendieron temporalmente según fuentes industriales y de comercio regionales. El puerto maneja aproximadamente uno millón de barriles diarios, lo que representa cerca de 1% de la demanda mundial.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica declaró que los intereses estadounidenses en los Emiratos Árabes Unidos son objetivos legítimos. Los medios estatales iraníes citaron la advertencia para residentes que evacuaran puertos y bases militares cercanas. Esta retórica marca un aumento significativo en la intensidad de las amenazas directas hacia activos occidentales en la zona.
En Catar, el Ministerio de Defensa reportó ataques de misiles y emitió medidas de evacuación temporales para zonas específicas. Testigos describieron una explosión masiva en el cielo sobre la capital que se sintió en toda la ciudad durante la madrugada. Es la primera vez en 2 semanas que se ordenó a la población refugiarse en sótanos debido a la amenaza inminente.
Arabia Saudita interceptó múltiples drones y 1 misil balístico en sus regiones norte y este para detener los proyectiles. Un informe del Wall Street Journal indicó daños en aviones de reabastecimiento estadounidenses, aunque la Casa Blanca minimizó el impacto. El presidente Donald Trump cuestionó la gravedad de los daños reportados por medios privados en una publicación reciente.
Kuwait y Jordania también declararon el derribo de drones y misiles lanzados desde Irán hacia posiciones estratégicas. Fuerzas de seguridad jordas reportaron reportes de escombros en la mayor parte de sus gobernaciones civiles durante la semana. La región se mantiene bajo alerta máxima mientras continúan los combates aéreos sin un protocolo de desescalada claro.
Este conflicto marca el 15 día de los ataques coordinados contra instalaciones militares iraníes en varios puntos geográficos. La estrategia busca desmantelar centros de exportación sin afectar directamente la infraestructura petrolera nacional en el sur. La tensión comercial en el Golfo podría intensificarse tras los recientes incidentes logísticos que afectan la cadena de suministro.
Los analistas observan cómo la seguridad marítima afectará los flujos de energía global y los precios del combustible. La estabilidad económica de la región depende de la desescalada inmediata de las hostilidades en las aguas internacionales. Los mercados financieros reaccionarán a cualquier interrupción prolongada en el estrecho de Ormuz durante las próximas semanas.