Irán declaró formalmente a los ejércitos de los países europeos como “grupos terroristas” en una medida de represalia directa tras la decisión de la Unión Europea de incluir al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en su lista de organizaciones terroristas. La acción iraní busca equiparar la designación europea, impuesta a Teherán por la represión de protestas recientes.
El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, anunció la decisión el domingo, invocando el Artículo 7 de la Ley sobre Contramedidas contra la Declaración del IRGC como Organización Terrorista. Ghalibaf acusó a los europeos de actuar por “obediencia ciega a los estadounidenses” y en contra de los intereses de sus propios ciudadanos, según reportó la prensa local.
La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, había justificado la designación del IRGC el jueves anterior, señalando que la represión violenta no podía quedar sin respuesta. Kallas declaró que cualquier régimen que asesina a miles de sus propios ciudadanos está trabajando hacia su propia desaparición.
Las protestas nacionales, iniciadas por agravios económicos, han sido respondidas con una fuerte represión, con agencias de derechos humanos confirmando miles de muertes. Aunque las cifras oficiales iraníes difieren, las autoridades reconocieron un alto número de víctimas entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
El IRGC es una rama militar clave establecida tras la revolución de 1979, que responde directamente al Líder Supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y gestiona operaciones exteriores y la influencia regional de Irán. Esta designación europea impacta significativamente su capacidad de operar internacionalmente.
La escalada diplomática y militar ocurre mientras aumentan las tensiones en Oriente Medio, con Estados Unidos reforzando su presencia naval en la región. El presidente estadounidense, Donald Trump, había amenazado repetidamente con ataques militares, aunque recientemente indicó que existían conversaciones serias con Teherán.
Irán ha advertido que cualquier ataque resultaría en una respuesta “integral”, y el ayatolá Jamenei afirmó que un conflicto con Estados Unidos se convertiría inevitablemente en una guerra regional. Paralelamente, Teherán programó ejercicios militares con fuego real en el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo comercializado globalmente.
Este intercambio de designaciones subraya la profundización de la brecha geopolítica entre Irán y Occidente, complicando cualquier vía diplomática para la desescalada en el Golfo Pérsico y afectando potencialmente las cadenas de suministro energético.