La experiencia del duelo y la resiliencia forjada bajo el conflicto definen la vida diaria en Ucrania, donde las cicatrices psicológicas de la invasión rusa son profundas. Anastasiya Buchkouska, una joven de Lviv, ejemplifica este sentir al visitar la tumba de su padre, militar fallecido y cuyo cuerpo fue confirmado tras meses de estar desaparecido.
El impacto físico del conflicto se refleja en la expansión forzada de espacios funerarios, como el cementerio Lychakiv en Leópolis, que tuvo que habilitar terreno adicional a principios de 2022 debido al aumento de decesos. Las cifras exactas de víctimas siguen siendo difíciles de verificar por fuentes independientes.
Según la Misión de Vigilancia de los Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, 2.514 civiles murieron y 12.142 resultaron heridos solo en 2025 a causa de la violencia relacionada con el conflicto. Este dato subraya la afectación directa a la población no combatiente.
Estimaciones de un informe del Center for Strategic and International Studies sitúan las bajas combinadas (muertos, heridos o desaparecidos) de Ucrania y Rusia en casi dos millones desde el inicio de la invasión a gran escala. Rusia habría sufrido cerca de 1,2 millones de bajas, una cifra que supera las pérdidas de cualquier potencia importante desde la Segunda Guerra Mundial.
La neuróloga Kseniia Voznitsyna, fundadora de un centro de rehabilitación para veteranos, advierte que la pérdida se mezcla con la ansiedad sobre el futuro económico y la capacidad de la nación para sostenerse laboralmente tras la guerra. La incertidumbre sobre la recuperación económica es un factor clave de estrés social.
Oleksandra Matviichuk del Centro para las Libertades Civiles, ganadora del Premio Nobel de la Paz, indica que la vida en guerra implica una incertidumbre total, donde la planificación se restringe a horas, no a días, debido al peligro constante de ataques con misiles.
Buchkouska, reflejando una estoica aceptación de la realidad, afirmó que el trauma no define a los ucranianos, sino la manera en que lo superan y se apoyan mutuamente. Ella siente agudamente, más que nunca, lo que significa ser humano en estas circunstancias extremas.