El Dr. Omar Mohammad, profesor de Historia de Medio Oriente en Sciences Po, sostiene que la herencia judía constituye un componente inseparable de la identidad nacional iraquí. Esta perspectiva surge del estudio histórico que revela una presencia judía en la región que se remonta a 2500 años, coincidiendo con el Imperio Babilónico.
Según el Dr. Mohammad, durante su propia infancia, desconocía la existencia previa de una comunidad judía significativa en Irak. Ahora, como académico, enfatiza que este legado forma parte del tejido cultural y social fundamental del país.
El historiador describió vívidamente la vida de la comunidad judía iraquí hasta la década de 1940. En ese periodo, la población estaba profundamente insertada en los ámbitos cultural, educativo, económico y político de la nación.
Esta integración histórica sugiere profundas implicaciones para la narrativa nacional iraquí contemporánea, que a menudo omite o minimiza este capítulo de su pasado. El reconocimiento de esta historia es crucial para entender la complejidad cultural de la Mesopotamia moderna.
La información fue presentada durante una entrevista con Nadia Massih, donde se contrastó la memoria colectiva actual con la documentación histórica disponible. El análisis se centra en la profundidad de la conexión entre la diáspora y la patria original.
El reconocimiento de vínculos históricos tan antiguos y la integración social pasada ofrecen un marco para entender las dinámicas identitarias en el Medio Oriente. La historia judía en Irak es un caso clave de coexistencia milenaria que culminó en una migración masiva posterior.