Hezbolá anunció la madrugada del jueves una nueva serie de ataques contra el norte de Israel. El grupo libanés afirmó que estas acciones son una respuesta directa a lo que calificó como una "violación" del acuerdo de alto el fuego mediado entre Irán y Estados Unidos.
Aunque Pakistán, en su papel de mediador, anunció inicialmente que la tregua abarcaba a todas las partes en Oriente Medio, tanto la Casa Blanca como el gobierno israelí aclararon posteriormente su postura. Ambos sostuvieron que el frente libanés quedaba fuera del alcance del acuerdo, al considerar el conflicto en esa zona como un asunto bilateral independiente.
En un comunicado, Hezbolá prometió que las hostilidades continuarán hasta que cese la "agresión estadounidense-israelí" contra el Líbano. El grupo aseguró haber mantenido su compromiso con el cese de las hostilidades, al tiempo que acusó a las fuerzas israelíes de no cumplir con su parte del trato.
Escalada en Beirut
Este repunte de violencia se produce tras una masiva ofensiva aérea israelí el miércoles, que dejó más de 250 muertos en una sola jornada. El ejército israelí justificó la intensidad de los bombardeos alegando que los combatientes de Hezbolá se han infiltrado en barrios de uso mixto en la capital libanesa, Beirut.
Hezbolá informó que su ataque de represalia del jueves tuvo como objetivo la localidad israelí de Al-Manar. Por su parte, los medios de comunicación israelíes confirmaron que el ejército había detectado fuego entrante en los sectores septentrionales del país.
Los ataques del miércoles marcaron la escalada más significativa desde que Israel inició sus operaciones terrestres y aéreas a principios de marzo. El conflicto actual ya se ha cobrado la vida de más de 1.700 personas en el Líbano.
Las tensiones en este frente se reavivaron el 28 de febrero, tras una operación conjunta entre Washington y Tel Aviv contra Teherán. Hezbolá, aliado clave de Irán, respondió a dicha operación lanzando su propia serie de ataques, lo que dio inicio al actual escenario bélico.
Tras las bajas del miércoles, el grupo advirtió que la sangre de los fallecidos "no se derramaría en vano". El intercambio de fuego de la madrugada del jueves representa la primera acción militar directa del grupo desde que se anunció la tregua temporal.