Ghana suspendió recientemente el proceso de solicitud de ciudadanía destinado a miembros de la diáspora africana, una iniciativa establecida desde 2016 para facilitar la naturalización a descendientes de personas que sufrieron la trata transatlántica de esclavos. La decisión gubernamental responde a las persistentes críticas sobre la burocracia y las barreras económicas que enfrentan los aspirantes.
Una de las principales dificultades reportadas, según Erieka Bennet, embajadora del Foro Africano de la Diáspora, fue el plazo de una semana impuesto para presentar documentación adicional, incluida la evidencia de ADN. Bennet calificó este requisito de "imposible" de cumplir para la mayoría de los solicitantes, además de generar cuestionamientos sobre la fiabilidad de las pruebas genéticas.
El factor económico también figura como un obstáculo significativo para la obtención de la nacionalidad ghanesa. La tarifa inicial de aplicación se fija en 136 dólares, pero los candidatos preseleccionados deben abonar una suma adicional de 2.280 dólares antes de la revisión final y la ceremonia de naturalización.
Más de 1.000 personas, entre ellas el músico Stevie Wonder, han adquirido la ciudadanía ghanesa desde 2016, aprovechando la oportunidad para invertir en sectores locales como bienes raíces y tecnología. La ciudadanía permite a los miembros de la diáspora poseer propiedades, votar y acceder a servicios públicos en el país.
El gobierno ha indicado que las actualizaciones sobre los plazos y las nuevas directrices se publicarán "a su debido tiempo", sin especificar un cronograma concreto para la reanudación del programa. Esta falta de certeza ha generado ansiedad entre potenciales inversores y solicitantes que planeaban su reubicación en la nación de África Occidental.
La política de atraer a la diáspora se alinea con la visión panafricana del primer presidente de Ghana, Kwame Nkrumah, y fue revitalizada con la campaña "El Año del Retorno" en 2019. Actualmente, otros países como Sierra Leona y Benín también ofrecen vías de naturalización basadas en la ascendencia verificada.
Analistas señalan que la pausa es un ajuste operativo necesario para mejorar la gobernanza del programa, dado que naciones competidoras en la atracción de capital de la diáspora están simplificando sus propios procesos. La reactivación exitosa del sistema será clave para mantener el flujo de inversión extranjera directa vinculado a estos lazos ancestrales.