Tras una reunión entre un enviado especial ruso y una delegación estadounidense, figuras clave del Kremlin comenzaron a emitir comentarios positivos sobre la política exterior de Donald Trump, enfocados en la búsqueda de un acuerdo. El viceprimer ministro del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, describió a Trump como un líder efectivo que busca poner fin al conflicto bélico.
Medvédev afirmó que el expresidente estadounidense busca ser recordado como un pacificador y que sus esfuerzos han hecho que los contactos con Washington sean significativamente más productivos, según reportó ua.news. No obstante, Medvédev también se burló de las amenazas previas de Trump sobre desplegar submarinos nucleares cerca de Rusia, indicando que aún no han sido detectados.
El funcionario ruso también expresó su esperanza en una pronta "victoria" de Rusia en la guerra contra Ucrania y emitió una advertencia al presidente Volodímir Zelenski, citando una obra de Mijaíl Bulgákov sobre el inminente desenlace. Estos comentarios subrayan la estrategia rusa de proyectar optimismo sobre las futuras relaciones bilaterales bajo una potencial nueva administración estadounidense.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, evaluó favorablemente el estado de las relaciones con el entorno de Trump. Lavrov alegó que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, supuestamente reconoció en febrero de 2025 la importancia de proyectos económicos, comerciales y de inversión beneficiosos para ambos países.
Lavrov acusó a las élites europeas de intentar socavar las relaciones entre Moscú y Washington, calificándolas de excesivamente favorables a Kiev y dispuestas a involucrarse directamente en el conflicto. Esta narrativa busca presentar a Europa como un obstáculo para la estabilización de las relaciones transatlánticas.
Estos intercambios se producen en el contexto de las conversaciones tripartitas en Emiratos Árabes Unidos, donde, según reportes previos, una ronda de negociaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos había llegado a un punto muerto. El Kremlin había indicado que las discusiones en Abu Dabi podrían extenderse por dos días.
El análisis sugiere que Moscú está utilizando estos elogios selectivos para influir en el debate político interno estadounidense y para señalar a Washington su disposición a negociar bajo términos que perciben como más favorables a sus intereses estratégicos.