Altos funcionarios de defensa e inteligencia de Israel y Arabia Saudita se reunieron en Washington con sus homólogos estadounidenses para abordar la escalada de tensiones con Irán, según reportó Reuters. El encuentro tiene lugar mientras el presidente Donald Trump sopesa opciones militares contra Teherán, elevando el riesgo de una confrontación directa en Medio Oriente.
Shlomi Binder, jefe de la inteligencia militar israelí, se reunió entre el 27 y 28 de enero con oficiales del Pentágono, la CIA y la Casa Blanca. Axios informó que Binder compartió información de inteligencia específica sobre posibles objetivos dentro de Irán, señalando la coordinación de seguridad entre los aliados.
Paralelamente, el ministro de Defensa saudita, el príncipe Khalid bin Salman, visitó Washington para discutir la situación con funcionarios estadounidenses. Los estados del Golfo buscan activamente desescalar las tensiones y prevenir un conflicto abierto que desestabilizaría la región económica y políticamente.
El príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, comunicó previamente al presidente iraní que Riad no permitiría el uso de su espacio aéreo o territorio para lanzar ataques contra Teherán. Esta postura subraya el interés saudita en contener la confrontación, a pesar de las históricas rivalidades con Irán.
El mandatario estadounidense había instado a Irán el 28 de enero a negociar un nuevo acuerdo nuclear o enfrentar acciones militares, provocando amenazas de represalia por parte de Teherán. La Casa Blanca no emitió comentarios sobre las reuniones o las opciones que el presidente Trump está evaluando.
Fuentes cercanas a las discusiones indican que Trump considera ataques dirigidos a instalaciones de seguridad como una forma de presionar a los manifestantes internos. Sin embargo, funcionarios árabes e israelíes han expresado en privado que ataques aéreos limitados no serían suficientes para lograr un cambio de régimen en Teherán.
La implicación geopolítica de estas conversaciones a alto nivel sugiere una alineación estratégica reforzada entre Washington, Jerusalén y Riad frente a la República Islámica. El resultado de estas deliberaciones definirá la trayectoria de la seguridad energética y la estabilidad comercial en el Golfo Pérsico.