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estudio revela que los ataques personales en congreso buscan atención mediática no votos

Una investigación de la Universidad de Notre Dame demuestra que los políticos estadounidenses usan insultos para ganar visibilidad en lugar de poder legislativo. El análisis del 118º Congreso muestra que la retórica agresiva no mejora las donaciones ni las victorias electorales. Los hallazgos plantean un riesgo para la estabilidad democrática al priorizar el conflicto sobre la política sustantiva.

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Marc Jacob Study: Political Insults Gain Media Attention, Not Legislative Success
Marc Jacob Study: Political Insults Gain Media Attention, Not Legislative Success
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Un nuevo estudio de la Universidad de Notre Dame revela que la retórica divisiva en Estados Unidos sirve principalmente para captar atención mediática. El investigador Marc Jacob descubrió que los insultos personales no mejoran las donaciones ni las victorias electorales. La publicación en PNAS Nexus desafía la noción de que la polarización beneficia el poder político tradicional.

Los autores introducen el concepto de empresario del conflicto, un legislador que ataca la integridad de sus pares con frecuencia. El análisis abarcó el 118º Congreso de Estados Unidos, iniciado en enero de 2023 y concluido en enero de 2025. Se procesaron dos punto dos millones de declaraciones públicas para distinguir entre debate legítimo y ataques personales.

Los resultados muestran un patrón asimétrico donde los republicanos utilizan ataques personales dos punto siete veces más que los demócratas. Además, estos discursos son un 30% más frecuentes en la Cámara de Representantes que en el Senado. Esta dinámica sugiere que la estrategia varía según la cámara legislativa y la afiliación partidista.

La visibilidad mediática se desvincula del éxito político tradicional según los hallazgos. Un legislador que dedica el cinco % de sus comunicaciones a insultos recibe tanta cobertura en noticias como uno que habla de política. Los 25 miembros más combativos obtienen más atención que los 75 menos combativos combinados.

En plataformas digitales, las publicaciones con insultos se comparten 606 veces en promedio frente a 244 del debate sobre políticas. Sin embargo, esta alta visibilidad tiene un precio legislativo importante para los agresores. Los legisladores que atacan frecuentemente coesponsorean menos proyectos de ley y reciben menos comisiones prestigiosas.

El estudio desafía la suposición de que la incivilidad refleja un distrito polarizado de los votantes. Muchos legisladores abrasivos provienen de distritos con electorados comparativamente moderados. Esto indica que para una élite pequeña, el objetivo es la celebridad mediática más que la influencia política. Un miembro retirado del Congreso comentó que los nuevos legisladores no se preocupan por las políticas.

Las conclusiones advierten sobre una amenaza significativa a las normas democráticas establecidas. La economía de atención mediática prioriza el conflicto sobre el contenido sustantivo y la resolución de problemas. La salud de la democracia estadounidense depende de cambiar esta estructura de incentivos existentes. Los autores enfatizan que la falta de responsabilidad política es un riesgo creciente.

Los investigadores concluyen que los líderes partidistas y los guardianes de los medios deben actuar para corregir el rumbo. Es necesario recompensar a aquellos que avanzan políticas y dejar de promover ataques como entretenimiento. La estabilidad institucional requiere un compromiso colectivo para priorizar el debate constructivo.

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