El ex primer ministro italiano Enrico Letta advirtió esta semana que el conflicto en Oriente Medio ha dejado al descubierto profundas debilidades estructurales en la Unión Europea. En una entrevista con France 24, Letta sostuvo que la incapacidad de la UE para unificar sus mercados energéticos y financieros deja al bloque vulnerable ante perturbaciones externas.
«La guerra es un gran error», afirmó Letta. «También supone un grave problema para la competitividad de la Unión Europea. Hoy estamos pagando un precio en forma de aumento de los costes energéticos y de una falta total de previsibilidad».
Letta, autor de un importante informe de 2024 sobre el futuro del Mercado Único, señaló que, dos años después, muchas de sus recomendaciones siguen sin aplicarse. Atribuyó la actual incertidumbre económica del bloque a la persistencia de 27 mercados energéticos independientes en lugar de un sistema europeo único y cohesionado.
La fragmentación debilita la fortaleza del mercado
Según Letta, la UE no ha logrado modernizar su marco económico para adaptarlo a la realidad de una economía basada en los servicios. Aunque el acuerdo original del mercado único integró con éxito la circulación de bienes y personas, argumentó que fracasó a la hora de integrar eficazmente los servicios y los mercados de capitales.
«Tenemos una moneda única y 27 mercados financieros», señaló Letta. «La consecuencia de esto es la fragmentación».
Asimismo, criticó el comportamiento político de ciertos Estados miembros, señalando específicamente al primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Letta pidió una postura más firme contra Orbán por su decisión de bloquear un préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania, calificándolo de incumplimiento de las normas fundamentales de solidaridad de la Unión.
Además de la reforma del mercado, la UE trabaja en un euro digital para reducir su dependencia de la infraestructura financiera estadounidense. El proyecto cobró impulso después de que las autoridades europeas identificaran los riesgos que conlleva depender de gigantes de pagos con sede en EE. UU., como Visa y Mastercard.
Esta vulnerabilidad quedó patente recientemente cuando los jueces de la Corte Penal Internacional se enfrentaron a sanciones de Washington tras emitir una orden de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Dichas sanciones impidieron a los jueces utilizar sus tarjetas bancarias mientras se encontraban en suelo europeo.
Aunque el Banco Central Europeo sostiene que una moneda digital ofrecería una alternativa soberana fuera del alcance de las sanciones extranjeras, el proyecto se enfrenta a una fuerte oposición. La banca privada teme que la iniciativa drene los depósitos de los clientes y erosione las lucrativas comisiones que generan mediante el procesamiento de pagos tradicional.