El partido gobernante, Zanu-PF, ha iniciado una ofensiva legislativa para reformar la constitución de Zimbabue, con el objetivo de eliminar las elecciones presidenciales directas y ampliar el mandato ejecutivo de cinco a siete años. De aprobarse, el proyecto de ley permitiría que sea el parlamento, y no el electorado, quien elija al jefe de Estado.
El presidente Emmerson Mnangagwa, cuyo mandato actual concluye en 2028, permanecería en el poder hasta 2030 bajo los cambios propuestos. La legislación también retrasaría las elecciones parlamentarias de 2028 a 2030.
Un golpe de Estado lento
Los líderes de la oposición han condenado la medida como un grave retroceso democrático. "Esto es un golpe de Estado, un golpe de Estado lento que se está desarrollando en Zimbabue", declaró el veterano político y exministro de Finanzas, Tendai Biti.
Los funcionarios del Zanu-PF sostienen que los cambios buscan reducir los costos y la inestabilidad asociados a las campañas presidenciales. "No hay nada que nos impida cambiar, pasar a otro sistema que sea menos costoso y menos polémico", afirmó el portavoz del partido, Patrick Chinamasa, a la BBC.
Las recientes audiencias públicas en Harare pusieron de manifiesto la profunda división en torno a la propuesta. Mientras los partidarios celebraban la extensión del mandato de Mnangagwa, los observadores informaron sobre escenas de intimidación contra los críticos. Los asistentes describieron empujones y peleas, y se reportó que a algunos participantes les arrebataron sus teléfonos móviles para impedir que grabaran las muestras de disidencia.
La abogada opositora Fadzayi Mahere acusó a los seguidores del partido gobernante de provocar el caos para silenciar a la oposición durante las audiencias. Chinamasa rechazó estas acusaciones, asegurando que el partido no tiene motivos para recurrir a la violencia cuando mantiene el respaldo popular.
Grupos de derechos humanos y miembros de la oposición denuncian un patrón más amplio de represión. Lovemore Madhuku, líder de la Asamblea Constitucional Nacional, afirmó haber sido golpeado por agresores enmascarados ante la pasividad de la policía. Mientras tanto, Biti permanece en libertad bajo fianza tras ser acusado de celebrar una reunión pública no autorizada.
El Zanu-PF ha mantenido el poder en Zimbabue desde la independencia del país en 1980. Mnangagwa asumió la presidencia en 2017 tras la destitución de Robert Mugabe, respaldada por el ejército, y posteriormente obtuvo la victoria en las elecciones de 2018 y 2023. Se espera que el partido impulse la aprobación del proyecto de ley en el parlamento durante las próximas semanas.