Mientras Bangladesh se prepara para sus primeras elecciones parlamentarias desde el derrocamiento de la primera ministra Sheikh Hasina en 2024, el partido gobernante, la Liga Awami, enfrenta una crisis existencial tras ser proscrito. La exmandataria se encuentra en el exilio en India, luego de que un levantamiento estudiantil pusiera fin a su gobierno de quince años, y un tribunal local la sentenciara a muerte en ausencia, según reportó Al Jazeera.
La prohibición de todas las actividades políticas de la Liga Awami obliga a sus votantes a navegar un complejo panorama electoral el 12 de febrero, sin el símbolo del partido (el bote) en las papeletas. Ciudadanos como Ripon Mridha, un pescador del distrito de Rajbari, expresan su desilusión, pero temen no votar para evitar ser señalados como simpatizantes del partido en un clima político volátil.
Durante el mandato de Hasina, los principales opositores, el Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP) y Jamaat-e-Islami, sufrieron persecución sistemática, incluyendo el encarcelamiento de la ex primera ministra del BNP, Khaleda Zia, quien falleció en diciembre. Ahora, los partidarios de la Liga Awami también enfrentan la ira pública y la violencia política que continúan afectando la preparación electoral.
En bastiones tradicionales como Gopalganj, el sentimiento es de rechazo a participar en un proceso sin su partido. Solaiman Mia, un conductor de rickshaw en esa localidad, afirmó que una votación sin el símbolo del bote “no es una elección”, reflejando la profunda fractura entre la base y el proceso electoral en curso.
El cuartel general de la Liga Awami en Daca permanece abandonado y vandalizado, un símbolo físico de su desaparición temporal de la escena local, según observaron vendedores ambulantes a Al Jazeera. Analistas políticos, como Rezaul Karim Rony, sugieren que los votantes de la Liga Awami se reintegrarán gradualmente a las fuerzas políticas dominantes a nivel local, dificultando una futura recuperación del apoyo.
No obstante, algunos exlíderes estudantiles mantienen la esperanza, argumentando que el partido mantiene un silencio estratégico y que sus raíces culturales y sociales son demasiado profundas para desaparecer. Un sondeo del Instituto Republicano Internacional (IRI) sugiere que la Liga Awami aún conserva un 11% de apoyo, a pesar de no participar activamente en la campaña.
La propia Hasina ha intentado influir desde el exterior, participando en un evento en Nueva Delhi que generó malestar diplomático con el gobierno interino de Daca. Sin embargo, la capacidad del partido para movilizar ese apoyo residual sin una estructura operativa interna sigue siendo la principal incógnita sobre su viabilidad a largo plazo, de acuerdo con observadores internacionales.