El Papa León XIV celebró este domingo su primera misa de Pascua como pontífice con una enérgica condena a «la violencia de la guerra que mata y destruye». Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el líder de la Iglesia Católica instó a los creyentes a mantener la esperanza a pesar de la propagación de los conflictos a nivel mundial.
La ceremonia en el Vaticano tuvo lugar mientras la guerra entre las fuerzas israelíes, respaldadas por Estados Unidos, e Irán entra en su segundo mes. Mientras tanto, la campaña militar de Rusia en Ucrania sigue agravando las crisis humanitarias. León, el primer papa nacido en Estados Unidos, criticó explícitamente a quienes incitan a la guerra, explotan a los vulnerables y anteponen el beneficio económico a la vida humana.
«Lo vemos en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que se alza desde cada rincón debido a los abusos que aplastan a los más débiles entre nosotros», declaró el Papa. Señaló específicamente la «idolatría del beneficio», la cual, según argumentó, conduce al saqueo de los recursos naturales de la Tierra.
Un llamado a la esperanza en tiempos de crisis
La Plaza de San Pedro estuvo decorada con rosas blancas y flores primaverales, un contraste visual frente a la sobriedad del mensaje del Papa sobre la inestabilidad global. A lo largo de la homilía, León advirtió sobre los peligros de la indiferencia hacia quienes sufren injusticias sistémicas y crueldad.
Citando a su predecesor, el Papa Francisco, recordó a la congregación que la esperanza puede persistir incluso en los tiempos más oscuros. «También es cierto que en medio de la oscuridad, siempre brota algo nuevo y tarde o temprano da frutos», afirmó León durante el servicio.
Está previsto que el pontífice pronuncie su tradicional mensaje «Urbi et Orbi» más tarde hoy. Se espera que este discurso, que significa «a la ciudad y al mundo», aborde con mayor profundidad los puntos críticos de la geopolítica actual.
El clima global que rodea las celebraciones de Pascua de este año sigue siendo tenso. En Jerusalén, las ceremonias en la Iglesia del Santo Sepulcro se redujeron significativamente tras un acuerdo con la policía israelí. Las autoridades restringieron las reuniones públicas debido a la amenaza constante de ataques con misiles en la región.
Estas medidas de seguridad han afectado las observancias religiosas durante meses. El reciente mes sagrado musulmán del Ramadán, la festividad de Eid al-Fitr y la actual festividad judía de Pésaj han experimentado restricciones similares mientras la región lidia con el impacto del conflicto en curso.