El Comité Noruego del Nobel emitió este miércoles una enérgica condena ante la reciente ofensiva legal de Moscú contra Memorial, la organización de derechos humanos que fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2022. Las autoridades rusas pretenden ahora etiquetar al grupo como una «organización extremista», una medida que, de concretarse, ilegalizaría de facto sus operaciones restantes en el país.
Jorgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego del Nobel, declaró que la institución se siente «profundamente alarmada por los últimos intentos de las autoridades rusas de destruir a Memorial». La intervención del comité se produce apenas un día antes de que el Tribunal Supremo de Rusia revise la petición del Ministerio de Justicia para clasificar a la organización como una «entidad indeseable».
Si el tribunal aprueba la solicitud, las consecuencias para los colaboradores del grupo serán devastadoras. Esta designación supondría la prohibición total de la organización, exponiendo a cualquier persona que financie, participe o incluso comparta materiales publicados por Memorial a penas de cárcel de hasta cuatro años.
Un historial de represión
Memorial lleva años bajo una presión constante por parte del Kremlin. La organización ya había sido declarada «agente extranjero» y disuelta formalmente por el Tribunal Supremo ruso a finales de 2021. A pesar de estos intentos por desmantelar su presencia interna, el grupo ha continuado su labor a través de redes en Alemania, Francia e Italia.
«Calificar a una organización así de extremista es una afrenta a los valores fundamentales de la dignidad humana y la libertad de expresión», afirmó Frydnes, quien instó a las autoridades rusas a retirar la demanda y poner fin al acoso constante contra los miembros del grupo.
Fundada en 1987, la organización se ganó su reputación documentando abusos contra los derechos humanos en toda Rusia. Tras obtener el Nobel en 2022, el escrutinio internacional sobre sus líderes se intensificó. Varias figuras destacadas, como Oleg Orlov, han enfrentado procesos penales por su oposición a la guerra en Ucrania. Orlov fue liberado en un intercambio de prisioneros a principios de este año y continúa actualmente su labor de documentación de derechos humanos desde el extranjero.
Además de Memorial, el Premio Nobel de la Paz 2022 fue compartido con la organización ucraniana Centro para las Libertades Civiles y el activista bielorruso Ales Bialiatski. La reciente declaración del comité representa un desafío directo a la represión que el Kremlin ejerce contra los activistas de la sociedad civil que permanecen en Rusia o que continúan defendiendo a sus ciudadanos desde el exilio.