El ministro de Exteriores de Armenia, Ararat Mirzoyan, ha señalado un giro estratégico hacia la conectividad regional y una mayor cercanía con la Unión Europea, según informa France 24.
Desde la recién inaugurada embajada de Armenia en París, Mirzoyan destacó que el país se encamina hacia una etapa de estabilidad e integración económica. Afirmó que "ahora tenemos paz entre Armenia y Azerbaiyán", presentando este desarrollo como una realidad emergente que la nación pretende institucionalizar.
Mirzoyan describió la era actual como un alejamiento de décadas de bloqueo. Señaló que el nuevo enfoque de Armenia no es la competencia, sino el "desarrollo del Cáucaso Sur" a través de la reapertura de las rutas regionales.
Para lograrlo, el ministro destacó planes ambiciosos que incluyen proyectos de infraestructura de gran envergadura, tales como nuevas redes ferroviarias, sistemas eléctricos y oleoductos y gasoductos. En este sentido, posicionó a Armenia como un eslabón vital en el "Corredor Medio" que conecta los mercados europeos y asiáticos.
Diplomacia regional y crecimiento económico
A pesar de estas metas de cara al futuro, Mirzoyan reconoció el trauma persistente tras la invasión de Azerbaiyán en Nagorno-Karabaj en 2023. Señaló que, aunque las heridas de la guerra siguen abiertas, la nación debe centrarse en el porvenir.
"No es fácil olvidar, y no hay necesidad de hacerlo", afirmó Mirzoyan. "Por supuesto, lo recordaremos. Pero también debemos analizar... que nuestra nación... debe centrarse ahora en el presente y el futuro, en lugar de permanecer en el pasado".
Asimismo, señaló las oportunidades emergentes en sectores de alta tecnología, incluyendo la inteligencia artificial, los centros de datos y las instituciones educativas modernas.
En el plano geopolítico, el ministro describió un complejo entramado de relaciones regionales. Destacó el diálogo productivo con Turquía respecto a la normalización de las relaciones y calificó los vínculos con Georgia como "brillantes" y "fraternos".
Mirzoyan describió las relaciones con Irán como "relaciones vecinales muy normales", aunque expresó su preocupación por la inestabilidad regional más amplia. Respecto a Rusia, admitió sentir "frustración por el papel de Rusia", pero sostuvo que Armenia no busca el conflicto y tiene la intención de mantener relaciones amistosas.
Al abordar el panorama interno, el ministro afirmó que el pueblo armenio apoya firmemente una agenda de paz y mantiene "aspiraciones europeas". Concluyó asegurando que los procesos democráticos y las decisiones políticas de la nación siguen siendo una cuestión de soberanía, sentenciando que "nadie en el mundo tiene el derecho de interferir".