La Era
14 abr 2026 · Actualizado 08:16 p. m. UTC
Internacional

El bloqueo liderado por EE. UU. a los puertos iraníes y las conversaciones entre Israel y el Líbano señalan una escalada en Oriente Medio

Un bloqueo estadounidense a los puertos de Irán y las conversaciones diplomáticas de alto nivel entre Israel y el Líbano en Washington coinciden con una caída drástica en las previsiones de la demanda mundial de petróleo.

Isabel Moreno

4 min de lectura

Estados Unidos ha implementado un bloqueo a los puertos iraníes tras el fracaso de las conversaciones de paz en Islamabad, según datos de transporte marítimo e informes de Al Jazeera.

A pesar de las nuevas restricciones, al menos tres embarcaciones, incluidos dos petroleros sancionados por EE. UU., entraron en el Golfo a través del estrecho de Ormuz el martes. El Peace Gulf, un petrolero de alcance medio con bandera de Panamá, se dirige actualmente al puerto de Hamriyah, en los Emiratos Árabes Unidos, según datos de LSEG.

Otros dos buques sancionados, el Murlikishan y el Rich Starry, también cruzaron la vía fluvial. El Rich Starry, propiedad de la empresa china Shanghai Xuanrun Shipping Co Ltd, transporta aproximadamente 250.000 barriles de metanol.

Debido a que estos buques no se dirigen actualmente a puertos iraníes, no se han visto afectados por el bloqueo anunciado el domingo por el presidente Donald Trump. La administración estadounidense busca privar a Teherán del control sobre el estrecho de Ormuz, un punto estratégico por el que pasa una quinta parte de las exportaciones mundiales de energía.

Malik Traina, de Al Jazeera, informó desde la ciudad de Kuwait sobre la complejidad que esto supone para la industria naviera. “Esto lo complica todo para los buques comerciales que han quedado varados en el Golfo. Ahora tienen que obtener permiso tanto de Irán como de EE. UU. para poder pasar”, afirmó Traina.

Traina también advirtió sobre posibles represalias: “Existe un riesgo real de escalada, porque si se detienen los buques iraníes, si se detiene el petróleo iraní, Irán podría, tal vez, impedir que otros buques del Golfo entren en el estrecho”.

Los mercados energéticos mundiales se enfrentan a un choque de suministro

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha recortado drásticamente sus previsiones de crecimiento de la oferta y la demanda mundial de petróleo. La AIE predice que la demanda mundial de petróleo caerá 80.000 barriles diarios (bpd) este año, lo que supone un giro respecto al aumento de 640.000 bpd proyectado anteriormente.

Según el informe de la AIE, la guerra contra Irán ha provocado la mayor interrupción del suministro de petróleo de la historia, con una pérdida de 10,1 millones de bpd en marzo. La agencia prevé una caída proyectada de 1,5 millones de bpd en la demanda durante el segundo trimestre de este año, lo que marcaría la contracción más profunda desde la pandemia de COVID-19.

El director de la AIE, Fatih Birol, informó de que varios países, sin ser identificados, están reteniendo reservas de energía e imponiendo restricciones a las exportaciones. “La destrucción de la demanda se extenderá a medida que la escursidad y los precios más altos persistan”, señala el informe de la AIE.

A pesar del conflicto, los funcionarios iraníes sostienen que sus ingresos petroleros se mantienen estables. El ministro de Petróleo de Irán, Mohsen Pakneyad, afirmó que “las exportaciones de petróleo no se detuvieron ni un solo día” durante la reciente ofensiva.

Pakneyad señaló que las ventas de marzo y abril han sido “favorables y un motivo de esperanza para el país”, según la agencia de noticias iraní Tasnim. Añadió: “Parte de los recursos se destinarán a la reconstrucción de la industria, por lo que esta distribución debe optimizarse y priorizarse en función de los logros finales”.

Simultáneamente, en Washington D.C. se están llevando a cabo las primeras conversaciones bilaterales directas entre Israel y el Líbano desde 1993. El encuentro, celebrado en la sede del Departamento de Estado de EE. UU., cuenta con la presencia de la embajadora libanesa Nada Hamadeh y el embajador israelí Yechiel Leiter.

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, participa en la sesión de alto nivel, que el Departamento de Estado describe como una respuesta a las “acciones temerarias de Hezbolá”. Un funcionario estadounidense declaró: “Israel está en guerra con Hezbolá, no con el Líbano, por lo que no hay razón para que los dos vecinos no estén dialogando”.

Sin embargo, el esfuerzo diplomático enfrenta una fuerte oposición de Hezbolá. El líder de la organización, Qassem Naim, calificó las conversaciones como una “maniobra para presionar al grupo armado... a que entregue sus armas”.

Las negociaciones se producen tras una intensa ofensiva militar israelí en el Líbano que ha dejado al menos 2.089 muertos, incluidos 165 niños y 87 trabajadores sanitarios, y ha desplazado a más de 1,2 millones de personas, según Al Jazeera.

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