Estados Unidos e Irán han alcanzado un acuerdo de alto el fuego condicional de dos semanas, lo que pone fin, de momento, a la reciente campaña de bombardeos contra la infraestructura iraní. El pacto exige la reapertura inmediata y segura del estrecho de Ormuz, una vía navegable crucial que había sido bloqueada a medida que el conflicto se intensificaba.
Los mercados financieros globales reaccionaron con fuerza a la noticia. El precio del crudo Brent de referencia cayó un 15,9%, situándose en 92,30 dólares por barril, mientras que el petróleo estadounidense bajó un 16,5%, hasta los 93,80 dólares. Los índices bursátiles en Asia-Pacífico experimentaron un repunte en la mañana del miércoles: el Nikkei 225 de Japón subió un 4,5% y el Kospi surcoreano se disparó un 5,5%.
El presidente Donald Trump anunció los términos de la tregua a través de sus redes sociales el martes por la noche. Trump, quien previamente había amenazado con que "toda una civilización morirá esta noche" si no se alcanzaba un acuerdo antes de la medianoche, declaró: "Acepto suspender los bombardeos y ataques contra Irán por un periodo de dos semanas... sujeto a que la República Islámica de Irán acceda a la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del estrecho de Ormuz".
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, confirmó el acuerdo y señaló en redes sociales que Teherán respetará el alto el fuego "si se detienen los ataques contra Irán", confirmando además que se restablecerá el paso seguro a través del estrecho.
Destrucción de infraestructuras y coste humano
El alto el fuego llega tras dos semanas de intensos bombardeos por parte de las fuerzas estadounidenses e israelíes. Según BBC Verify, los ataques tuvieron como objetivo infraestructuras civiles críticas, incluyendo al menos tres puentes, una planta farmacéutica y dos instalaciones siderúrgicas.
Uno de los ataques más significativos ocurrió el pasado jueves en la ciudad central de Karaj, donde aviones estadounidenses destruyeron un puente en construcción. Las autoridades locales informaron que al menos 13 personas murieron en el ataque. Trump compartió imágenes del bombardeo en línea y escribió: "el puente más grande de Irán se viene abajo, nunca volverá a ser utilizado", añadiendo: "Habrá mucho más por venir".
El 27 de marzo, imágenes verificadas también mostraron columnas de humo elevándose desde la compañía siderúrgica Isfahan Mobarakeh, el mayor fabricante de acero de Irán. El ataque obligó a la planta a suspender sus operaciones, afectando a una empresa que exportó cerca de 860 millones de dólares en bienes entre marzo de 2025 y enero de 2026.
Aunque algunos altos cargos demócratas en EE. UU. y funcionarios de la ONU advirtieron que atacar sistemáticamente infraestructuras podría constituir crímenes de guerra, Trump desestimó estas preocupaciones durante una rueda de prensa el lunes. Los analistas de mercado sugieren que la administración se vio presionada a cerrar un trato para evitar las consecuencias económicas de unos precios energéticos disparados, lo que habría supuesto una "herida económica autoinfligida" para la economía estadounidense.