El presidente de Estados Unidos firmó el jueves una orden ejecutiva que autoriza la imposición de aranceles adicionales a las importaciones de cualquier país que suministre petróleo a Cuba, intensificando la campaña de presión de Washington contra La Habana. La directriz califica al gobierno cubano como una "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional estadounidense, según reportó aljazeera.com.
La orden estipula que se puede imponer un arancel ad valorem adicional a los bienes que sean producto de una nación extranjera que venda o proporcione petróleo, directa o indirectamente, a la isla caribeña. Esta acción se enmarca en un contexto de creciente tensión regional, particularmente tras la reciente intervención estadounidense en Venezuela.
El mandatario estadounidense había advertido previamente que Cuba "pronto estaría en dificultades" debido a la interrupción del suministro de crudo venezolano, del cual dependía significativamente. Según datos citados por The Financial Times, Venezuela suministraba el 33% del petróleo cubano antes de que cesaran los envíos.
México, otro proveedor clave que aportaba cerca del 44% de las importaciones petroleras de Cuba, ha indicado que detuvo temporalmente sus envíos, aunque la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum lo describió como una decisión soberana y no bajo presión directa de Washington.
La Habana reaccionó con dureza; el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, calificó la orden como un "acto brutal de agresión" fundamentado en "una larga lista de mentiras" para retratar a Cuba como una amenaza. Rodríguez denunció el bloqueo económico estadounidense como el más largo impuesto a una nación.
Fuentes indican que, además de Venezuela y México, Cuba también recibe aproximadamente el 10% de su petróleo de Rusia y cantidades menores de Argelia. La nueva política amenaza con desestabilizar aún más el ya frágil sector energético cubano.
El alcance geopolítico de esta medida es significativo, ya que busca sancionar a terceros países por sus relaciones comerciales con Cuba, forzando reajustes en las cadenas de suministro energéticas regionales y potencialmente tensando las relaciones bilaterales con naciones proveedoras.