El presidente de Estados Unidos anunció el despliegue de una "masiva armada" con destino a la región del Golfo Pérsico, elevando la retórica beligerante hacia Irán. Este movimiento militar subraya la escalada de las relaciones entre Washington y Teherán, alimentando temores sobre una confrontación directa, según reportes del miércoles.
El grupo de ataque, actualmente posicionado en el Océano Índico según el Comando Central de EE. UU., incluye el portaaviones USS Abraham Lincoln, una de las naves más grandes del mundo, con capacidad para transportar más de 65 aeronaves y múltiples sistemas de misiles. El portaaviones, de propulsión nuclear, tiene un coste estimado de 4.500 millones de dólares y puede albergar una tripulación de hasta 5.680 personas.
La movilización militar ocurre un mes después de que protestas internas en Irán, impulsadas por la crisis del coste de vida y la devaluación del rial, pusieran en tela de juicio la legitimidad del liderazgo clerical. El presidente estadounidense advirtió que la flota está "lista, dispuesta y capaz de cumplir su misión rápidamente, con velocidad y violencia, si es necesario".
En respuesta directa a las amenazas, el jefe del ejército iraní, Amir Hatami, prometió una "respuesta aplastante" ante cualquier agresión, según citó la agencia Tasnim. La misión de Irán ante las Naciones Unidas reiteró la disposición al diálogo, pero advirtió que se defenderá "como nunca antes" si es forzado.
Analistas han detectado el tránsito de docenas de aviones de carga militares estadounidenses hacia la zona, sugiriendo una preparación logística más amplia. El grupo naval incluye destructores como el USS Frank E. Petersen Jr. y el USS Spruance, equipados con sistemas avanzados de radar y lanzamiento de misiles, además de posibles sistemas de contramedidas como el señuelo Nixie.
Las tensiones geopolíticas se centran en el programa nuclear iraní, aunque las demandas de Washington han fluctuado entre este tema y la represión de las protestas internas. Fuentes cercanas a la situación indicaron a Reuters que posibles ataques estadounidenses podrían enfocarse en los misiles balísticos iraníes y los programas de enriquecimiento nuclear.
La comunidad internacional ha expresado preocupación por la escalada, con el Kremlin pidiendo diálogo para evitar un "caos" regional y Turquía ofreciendo mediación. Hezbollah, aliado de Irán, ha advertido que cualquier ataque contra Teherán será considerado un ataque contra el grupo, amenazando con "encender la región".