Un deslizamiento de tierra ocurrido a mediados de semana en la mina de Rubaya, en la provincia oriental de Kivu del Norte de la RDC, ha provocado la muerte de al menos 200 personas, conforme a la declaración emitida el domingo por el gobernador local.
El incidente ocurrió después de que parte de una ladera colapsara el miércoles por la tarde, seguido de un segundo deslizamiento el jueves por la mañana, según informaron los mineros informales.
La mina Rubaya es un activo estratégico, responsable de suministrar entre el 15% y el 30% de la producción global de coltán, mineral clave para la fabricación de condensadores en dispositivos electrónicos como teléfonos móviles y computadoras portátiles.
La verificación precisa del número de víctimas es difícil, ya que las autoridades congoleñas y organizaciones de la sociedad civil huyeron del área tras la toma de la mina por el grupo M23 en abril de 2024.
El gobernador designado por el M23, Eraston Bahati Musanga, confirmó la cifra de al menos 200 fallecidos, aunque la información llega de manera fragmentada a través de mensajeros en motocicleta, según detalló una fuente humanitaria a AFP.
Expertos estiman que el grupo M23 genera aproximadamente 800.000 dólares mensuales por la explotación de la mina, imponiendo un impuesto de siete dólares por kilo sobre la producción y venta del mineral.
Kinshasa instó a la comunidad internacional a reconocer la magnitud de la tragedia, atribuyéndola directamente a la ocupación armada y al sistema de saqueo orquestado por la milicia respaldada por Ruanda, aunque Kigali niega el apoyo militar.
La región oriental de la RDC es vital no solo por el coltán, del cual posee al menos el 60% de las reservas mundiales, sino también por sus vastas reservas de oro y estaño, lo que subraya la dimensión geopolítica del conflicto por los recursos.