La Encuesta de La Cosa Nostra entregó resultados en marzo de 2026 que revelan una alta entropía en el sistema político chileno. Los datos indican que no existe un desplazamiento ideológico claro, sino una oscilación sin estabilización. El estudio analiza cómo el clima político cambia sin consolidar una visión del mundo dominante.
El estudio analizó factores latentes que ordenan el mapa político más allá de la izquierda o derecha. Un tercer factor disruptivo apareció en diciembre y explica alrededor de 10% del fenómeno. Los resultados sugieren que el sistema ha perdido su centro de gravedad histórico.
Estructura Política
Este eje mide la relación entre acción política y orden institucional, asociado al liberalismo. Muestra la tensión entre la legitimidad y las reglas del juego democrático. El análisis destaca que la percepción de crisis sigue siendo dominante en la sociedad.
El tercer factor captura la densidad del conflicto político en su manifestación contemporánea. Incorpora elementos de incertidumbre, movilización y ruptura de expectativas sociales. Este componente presiona por sobre las capacidades de solución institucional del Estado.
Evolución de Líderes
Los resultados muestran que Kast se acercó a la posición histórica de Pinochet desde febrero a marzo. Al mismo tiempo, Pinochet bajó de calificación y quedó superado por Allende por primera vez. Esta dinámica indica que los liderazgos pierden estabilidad y no portan proyectos consolidados.
"El sistema político en Chile ha perdido su centro de gravedad," reportó el análisis.
58% del país considera que Chile está en crisis y percibe desorden y falta de rumbo. La percepción de inestabilidad domina el escenario actual de gobernabilidad. Quienes hoy parecen fortalecidos pueden rápidamente entrar en zonas de fragilidad.
Implicaciones Futuras
El sistema político ha perdido su centro de gravedad y los problemas no se resuelven dentro de él. 2026 implica un nuevo rebaraje de cartas en la estructura de poder. Los actores no solo cambian de posición, sino que lo hacen sobre un terreno que también se está moviendo.
Se observa un cambio cultural significativo donde 60% cree que la riqueza se explica por mérito. Esto debilita uno de los pilares tradicionales del discurso político nacional. La evidencia acumulada sugiere que ese despertar no tenía una dirección ideológica fija.