La Era
13 abr 2026 · Actualizado 11:19 a. m. UTC
Internacional

Cuba enfrenta una crisis energética mientras EE. UU. mantiene el bloqueo marítimo

Cuba se enfrenta a una grave escasez de energía, donde un cargamento de petróleo ruso apenas ofrece un breve respiro ante las restricciones impuestas por el prolongado bloqueo naval estadounidense.

Isabel Moreno

2 min de lectura

Cuba enfrenta una crisis energética mientras EE. UU. mantiene el bloqueo marítimo
Foto: english.elpais.com

Cuba atraviesa las consecuencias de un colapso masivo en su red eléctrica que dejó a 10 millones de personas sin luz el mes pasado. La nación insular, que ya sufre bajo un bloqueo económico estadounidense de seis décadas, recibió un alivio limitado la semana pasada cuando el buque petrolero ruso Anatoly Kolodkin atracó en Matanzas.

El barco entregó 730,000 barriles de crudo, una cantidad que, según los expertos, solo cubrirá las necesidades energéticas del país durante 10 días. Un segundo buque ruso, el Sea Horse, desvió su rumbo hacia Venezuela, lo que tensó aún más la cadena de suministro.

Buques militares estadounidenses, incluido un destructor, continúan haciendo cumplir el bloqueo en el Caribe. El presidente Donald Trump señaló recientemente una postura agresiva hacia la isla, comentando a los periodistas que espera tener el «honor» de «tomar» Cuba. «Ya sea que la libere o la tome, creo que puedo hacer lo que quiera con ella», afirmó Trump.

Luchas internas y desigualdad racial

Si bien el bloqueo estadounidense sigue siendo una fuente principal de tensión económica, los observadores internos señalan problemas sistémicos dentro de Cuba. Los sociólogos Katrin Hansing y Bert Hoffmann descubrieron que las desigualdades estructurales en el país se están alineando cada vez más con criterios raciales, reflejando las divisiones previas a la revolución.

Las remesas del extranjero llegan principalmente a los hogares de cubanos blancos, mientras que la expansión de la empresa privada ha beneficiado mayoritariamente a quienes ya contaban con capital. En las calles, los residentes, como los de La Habana, navegan por economías informales para sobrevivir, enfrentando a menudo la doble presión de las sanciones internacionales y la supervisión gubernamental.

La desconexión entre el discurso estatal de igualdad y la realidad cotidiana impulsó protestas masivas en julio de 2021. Los manifestantes en Santiago de Cuba y La Habana corearon «patria y vida» para desafiar el lema gubernamental de «patria o muerte». El Estado respondió con arrestos masivos y largas penas de prisión para los participantes.

Antropólogos e investigadores señalan que el análisis estadounidense a menudo no logra tratar a Cuba como protagonista de su propia historia. Al ver a la isla únicamente como un peón geopolítico, los observadores internacionales pasan por alto con frecuencia las complejas dinámicas internas de raza, clase y disidencia que definen la vida cubana moderna.

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