China ha elevado el tono en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, emitiendo una severa advertencia contra lo que califica como "aventurismo militar" por parte de Estados Unidos en Oriente Medio. La delegación china argumentó que cualquier acción militar unilateral o escalada en la región empujaría a la ya volátil zona hacia un caos incontrolable.
La declaración se enmarca en un clima de máxima tensión provocado por las continuas amenazas del entonces presidente estadounidense, Donald Trump, dirigidas a Irán. Estas amenazas, condicionadas al sometimiento de Teherán a demandas específicas de Washington, han intensificado la incertidumbre geopolítica en un corredor energético vital para la economía global.
Desde la perspectiva de Pekín, la política de máxima presión estadounidense no solo es contraproducente para la estabilidad regional, sino que también socava los mecanismos multilaterales de resolución de conflictos, como los promovidos por la propia ONU. China ha insistido históricamente en el respeto a la soberanía nacional y en la primacía de la diplomacia para gestionar las disputas internacionales.
El llamado de China resuena con las preocupaciones de otras potencias mundiales sobre el riesgo de un error de cálculo que pueda desencadenar un conflicto de mayores proporciones. La región se mantiene como un punto crítico para el suministro global de hidrocarburos, y cualquier interrupción tendría repercusiones inmediatas en los mercados energéticos y las cadenas de suministro internacionales.
Analistas observan que la postura de China refleja su creciente asertividad en la escena internacional, buscando contrapesar la influencia percibida de Estados Unidos en Asia y Oriente Medio. Este episodio subraya la fricción constante entre las dos superpotencias en foros multilaterales, especialmente cuando los intereses económicos y de seguridad convergen.
La comunidad internacional sigue de cerca los movimientos diplomáticos y militares, consciente de que una escalada en la confrontación entre Washington y Teherán no solo afectaría a Oriente Medio, sino que impondría costes económicos significativos a nivel mundial, desde el aumento de las primas de riesgo hasta la inflación energética.
La fuente de esta información es Al Jazeera, que reportó la intervención de China ante el Consejo de Seguridad en enero de 2026.