Al menos 33 personas, entre ellas 15 miembros de las fuerzas de seguridad y 18 civiles, fallecieron tras una serie de ataques armados coordinados en la provincia de Baluchistán, Pakistán, según informaron funcionarios este sábado. Los incidentes representan una escalada en la violencia en esta región suroccidental, rica en recursos naturales y fronteriza con Afganistán e Irán.
Los objetivos incluyeron varias comisarías en Quetta, la capital provincial, donde los asaltos comenzaron alrededor de las 3 de la madrugada hora local. El Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA), un grupo separatista proscrito, se atribuyó la responsabilidad de los ataques a través de la agencia AFP, indicando que apuntaron a instalaciones militares y funcionarios civiles y policiales.
Funcionarios policiales confirmaron a AFP que los ataques no estaban completamente controlados en cuatro distritos, y reportaron la sustracción de armamento y la liberación de al menos 30 reclusos de una cárcel distrital. Un oficial de seguridad citado por AFP señaló que la operación afectó a más de 12 ubicaciones distintas, evidenciando una logística compleja por parte de los insurgentes.
El gobierno paquistaní respondió con dureza; el Ministro Federal del Interior, Mohsin Naqvi, acusó a India de respaldar al BLA, refiriéndose al grupo como “Fitna al-Hindustan”. El Primer Ministro Shehbaz Sharif elogió a las fuerzas de seguridad por frustrar parte de los asaltos y reiteró la acusación contra Nueva Delhi, prometiendo continuar la lucha contra el terrorismo.
Las autoridades paquistaníes informaron que 92 combatientes del BLA murieron durante las operaciones de respuesta, elevando el total de bajas insurgentes a 133 en las últimas 48 horas. Un alto oficial militar en Islamabad calificó los ataques como “coordinados pero mal ejecutados”, atribuyendo su fracaso a una planificación deficiente y a la rápida respuesta de seguridad.
Como consecuencia de la violencia, los servicios de internet y trenes fueron suspendidos en las áreas afectadas, y se implementaron bloqueos de telefonía móvil para obstaculizar la comunicación de los grupos armados. Estos sucesos ocurren un día después de que el ejército paquistaní anunciara la eliminación de 41 combatientes en dos operaciones separadas en Baluchistán.
Baluchistán ha sido escenario de una insurgencia de larga data por parte de grupos que buscan la independencia de Islamabad, a pesar de ser la provincia menos poblada y más pobre del país, a pesar de sus vastas reservas de recursos sin explotar. La intensificación de los ataques se produce en un contexto regional de creciente actividad de grupos separatistas y el TTP.