Una serie de ataques coordinados, reivindicados por separatistas baluches, afectaron a más de doce puntos en la provincia de Baluchistán, en el suroeste de Pakistán, durante la jornada del sábado. Las autoridades pakistaníes confirmaron la muerte de al menos dieciocho civiles y quince miembros de las fuerzas de seguridad, junto con noventa y dos insurgentes neutralizados, según reportaron fuentes oficiales.
El Ejército pakistaní detalló que los asaltos se dirigieron contra puestos de policía, instalaciones paramilitares, una prisión de alta seguridad y objetivos civiles. Aunque los enfrentamientos entre grupos separatistas y fuerzas estatales son recurrentes en Baluchistán, la magnitud y coordinación de estos ataques son inusuales. El Ejército reportó que entre los insurgentes abatidos se encontraban tres atacantes suicidas.
En la ciudad de Gwadar, dieciocho civiles, incluyendo mujeres y niños, perdieron la vida, de acuerdo con el oficial de policía Ibad Khan. Khan afirmó que las fuerzas policiales respondieron con rapidez y eliminaron a todos los atacantes. El Ejército de Liberación Baluch (BLA), organización proscrita en Pakistán y catalogada como terrorista por Estados Unidos, se atribuyó la autoría de los hechos.
Los incidentes incluyeron el robo de bancos y la difusión de videos propagandísticos por parte del BLA que mostraban a combatientes femeninas participando en las operaciones. Estos sucesos ocurren un día después de que las fuerzas de seguridad pakistaníes llevaran a cabo redadas que resultaron en la muerte de 41 insurgentes en escondites cercanos.
Los ataques provocaron la suspensión de los servicios ferroviarios que conectan Baluchistán con el resto del país, luego de que insurgentes destruyeran las vías. El ministro de Salud provincial, Bakht Muhammad Kakar, indicó que los asaltos se iniciaron de manera casi simultánea en toda la provincia, incluyendo un ataque con granadas en Quetta, la capital provincial.
Además de las bajas, los asaltantes lograron liberar a más de treinta reclusos tras atacar una prisión en el distrito de Mastung. Otros intentos de incursión en instalaciones de fuerzas paramilitares en Nushki fueron repelidos por la seguridad. El gobierno provincial declaró estado de emergencia en todos los hospitales debido a la magnitud de los incidentes.
Geopolíticamente, Pakistán acusa a India de respaldar a los separatistas baluches, una acusación que Nueva Delhi niega sistemáticamente. La inestabilidad en Baluchistán, una provincia rica en recursos y fronteriza con Irán y Afganistán, continúa siendo un desafío persistente para la estabilidad interna de Islamabad.