BERLÍN — El gobierno alemán acusó este miércoles al vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, de hipocresía tras sus alegaciones de que la Unión Europea interfirió en las recientes elecciones nacionales de Hungría. Funcionarios en Berlín refutaron la acusación, señalando que la propia visita de Vance a Budapest antes de los comicios constituyó una intervención activa.
Sebastian Hille, portavoz adjunto del gobierno alemán, abordó estas declaraciones durante una conferencia de prensa en Berlín. Rechazó explícitamente la forma en que el vicepresidente caracterizó la política de la UE.
“Rechazamos la acusación hecha por el vicepresidente estadounidense JD Vance en un evento en Hungría” sobre una supuesta injerencia de la UE, declaró Hille ante los periodistas.
Un choque de normas diplomáticas
Las autoridades alemanas sostuvieron que la presencia del vicepresidente en Hungría en los días previos a la votación del domingo es un ejemplo mucho más claro de injerencia extranjera. Al respaldar públicamente al gobierno populista-nacionalista, la administración estadounidense tomó partido de manera efectiva en un proceso soberano, según la evaluación de Berlín.
Las tensiones diplomáticas han aumentado a medida que el poder ejecutivo de EE. UU. continúa alineándose con la administración de Viktor Orbán. Los críticos en Berlín ven la retórica de Vance como un intento estratégico de desviar la atención de sus propias maniobras políticas en Europa Central.
La Casa Blanca aún no ha emitido una respuesta formal a la reprimenda del gobierno alemán. Este intercambio pone de relieve la creciente brecha entre Washington y Berlín respecto al papel de los actores internacionales en la política interna europea.