Según fuentes cercanas al programa, la CIA utilizó una tecnología secreta conocida como "Ghost Murmur" para localizar a un piloto estadounidense cuyo avión fue derribado en Irán.
Se informa que el dispositivo emplea magnetometría cuánta de largo alcance para detectar la señal electromagnética de los latidos del corazón, integrando estos datos con inteligencia artificial para filtrar el ruido ambiental.
La tecnología se empleó durante una misión de rescate de alto riesgo en el suroeste de Irán, tras el derribo de un F-15E Strike Eagle estadounidense a principios de abril.
Aunque el primer tripulante fue localizado rápidamente, el segundo aviador permaneció atrapado en una grieta de la montaña durante casi dos días, mientras era perseguido por helicópteros y drones iraníes.
El presidente Donald Trump confirmó el rescate el 5 de abril, señalando que la operación contó con la participación de decenas de aeronaves militares, incluyendo aviones de combate y helicópteros.
Las autoridades estadounidenses también pusieron en marcha un plan de engaño liderado por la CIA para despistar a las fuerzas iraníes. La agencia difundió rumores sobre el hallazgo del aviador y su traslado en un convoy terrestre, con el fin de alejar a las tropas de su ubicación real.
Escepticismo científico ante el programa 'Ghost Murmur'
Fuentes consultadas por elNew York Postindicaron que la tecnología fue desarrollada por la división Skunk Works de Lockheed Martin. Una de las fuentes describió la capacidad del dispositivo como algo "similar a escuchar una voz en un estadio, solo que el estadio es un desierto de mil millas".
Lockheed Martin declinó hacer comentarios sobre el supuesto dispositivo. No obstante, una fuente afirmó que la tecnología ya ha sido probada con éxito en helicópteros Black Hawk para un posible uso en los cazas F-35.
A pesar de estas afirmaciones, la comunidad científica se muestra escéptica ante las capacidades del dispositivo. Expertos entrevistados porScientific Americansostienen que el campo magnético producido por un corazón humano es demasiado débil como para ser detectado a distancia.
John Wikswo, profesor de ingeniería biomédica y física en la Universidad de Vanderbilt, señaló que el campo magnético del corazón es apenas detectable a solo 10 centímetros del pecho.
"Si en lugar de 10 centímetros, la distancia es de un metro, la amplitud de la señal se reduce a una milésima de su valor original", afirmó Wikswo, sugiriendo que la detección a distancias mucho mayores es físicamente improbable.