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Reportes indican que Microsoft ajusta metas de crecimiento para Copilot

Fuentes internas sugieren que Microsoft ha rebajado las expectativas de crecimiento para sus productos de inteligencia artificial, incluido Copilot, tras no alcanzar objetivos previos. Esta corrección de rumbo refleja una adopción empresarial más lenta de lo anticipado por la compañía.

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Informes recientes, citados por The Information, señalan que la división Azure de Microsoft ajustó a la baja las cuotas de crecimiento de ventas para sus ofertas de IA, incluyendo Copilot. El año fiscal finalizado en junio no cumplió con las proyecciones, llevando a establecer nuevas metas que apuntan a un crecimiento cercano al 25 %.

Este ajuste representa un contraste significativo con el discurso público de Microsoft, que ha posicionado a la IA generativa como una transformación inminente comparable a la llegada de internet. Aunque un 25 % de crecimiento es robusto para muchas corporaciones, para Microsoft implica una desaceleración en la narrativa de adopción masiva e inmediata de Copilot.

Oficialmente, la empresa niega las reducciones, indicando a Bloomberg que el reporte "combina de forma inexacta el crecimiento y las cuotas de ventas". No obstante, la existencia de estas filtraciones internas sugiere una recalibración de las expectativas dentro de la organización respecto a la velocidad de integración de sus herramientas de IA.

Datos externos refuerzan esta percepción de cautela; una estimación de FirstPageSage sitúa a los productos de Microsoft con un 14,1 % de las consultas de chatbots en EE. UU., muy por detrás del 61,3 % de ChatGPT. Además, el crecimiento estimado para Microsoft fue de solo un 2 %, mientras que competidores como Gemini y Claude mostraron incrementos superiores.

El principal obstáculo para la adopción a gran escala parece ser la dificultad de las empresas para demostrar un retorno de inversión tangible. Un estudio previo del MIT indicó que el 95 % de las compañías que invirtieron en IA aún no perciben ingresos medibles derivados de estas herramientas.

En entornos sensibles como el financiero o la ciberseguridad, la tolerancia al error es nula, y las imprecisiones de los modelos de IA representan riesgos operativos costosos. El caso del fondo Carlyle, que redujo su gasto en IA tras problemas para extraer datos fiables de sistemas externos con Copilot Studio, ejemplifica esta fricción práctica.

Microsoft mantiene fortalezas en Azure y GitHub Copilot para desarrolladores, pero el desafío reside en convencer a las empresas de pagar un extra por agentes inteligentes integrados en su suite de productividad. Incluso OpenAI estaría ajustando sus propias previsiones de ingresos para agentes autónomos en los próximos cinco años, enfocándose más en suscripciones directas.

El sector reconoce que la IA no está estancada, pero la paciencia empresarial se agota ante la falta de evidencia clara de productividad. La adopción de Copilot parece estar más alineada con una evolución gradual que con la revolución inmediata que se proyectó inicialmente en el mercado.

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