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Ocho de cada 10 empresas no ven impacto de la IA en productividad, según estudio

A pesar de la alta adopción de herramientas de inteligencia artificial en firmas internacionales, un nuevo estudio revela que más del 80% de las empresas no ha registrado cambios significativos en productividad o empleo en los últimos tres años. La investigación sugiere que el uso actual es incidental, limitándose a 1,5 horas semanales en promedio por ejecutivo.

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Ocho de cada 10 empresas no ven impacto de la IA en productividad, según estudio
Ocho de cada 10 empresas no ven impacto de la IA en productividad, según estudio
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Un reciente estudio internacional muestra una desconexión entre la rápida adopción de la inteligencia artificial (IA) y su impacto medible en los resultados corporativos, con la mayoría de las empresas reportando nulos avances en productividad. La investigación, que encuestó a casi 6.000 altos ejecutivos en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Australia, representa una de las primeras mediciones comparables sobre el uso de IA a nivel transnacional.

El informe del National Bureau of Economic Research (NBER) detalla que cerca del 69% de las firmas encuestadas utiliza alguna tecnología de IA, predominantemente modelos de lenguaje para generación de texto y procesamiento de datos. Sin embargo, este alto grado de implementación contrasta fuertemente con los datos de rendimiento: más del 90% de los directivos afirmó que la IA no afectó la dotación de personal, y un 89% reportó que tampoco influyó en la productividad medida como ventas por empleado.

En términos cuantitativos, el aumento promedio de productividad atribuible a la IA durante el período analizado fue de apenas 0,29%, lo que indica que la tecnología se mantiene más como una herramienta de apoyo que como un motor de transformación operativa. Este hallazgo es particularmente relevante para el sector chileno, donde las grandes corporaciones están invirtiendo activamente en digitalización y automatización.

Un factor clave que modera el impacto actual es la baja intensidad de uso reportada por los directivos. Dos tercios de los ejecutivos utilizan IA, pero el promedio semanal de dedicación es de solo 1,5 horas, lo que sugiere una aplicación tangencial en lugar de una integración profunda en los flujos de trabajo esenciales.

Mirando hacia el futuro, las expectativas son más optimistas, pues los ejecutivos proyectan un aumento de productividad de cerca del 1,4% en los próximos tres años, lo cual implicaría una mejora neta de 0,8% en la producción total si las proyecciones se concretan. Esto posiciona a la IA, por ahora, como un plan de transformación más que como una revolución ya consumada.

Adicionalmente, el estudio identificó una divergencia en percepciones: mientras los directivos anticipan una futura reducción de empleo por automatización, los trabajadores encuestados paralelamente en Estados Unidos esperan un leve aumento en la dotación de personal. Esta diferencia subraya un debate interno sobre la reestructuración laboral que la IA podría provocar.

El diagnóstico general sugiere que, si bien la IA ha penetrado el entorno corporativo, su efecto en la métrica económica fundamental —la productividad— aún no se materializa. Para las economías dependientes de la eficiencia, como la chilena, el desafío se centra ahora en superar la fase de adopción incidental y lograr una integración estratégica que genere valor real.

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