La política colombiana experimenta con un modelo híbrido que integra la inteligencia artificial en las candidaturas al poder legislativo, buscando una conexión directa entre la ciudadanía y el Congreso. Este sistema no postula a un algoritmo, sino que somete el voto del legislador humano a una decisión colectiva mediada por una plataforma digital, según reportó FayerWayer.
El proyecto, denominado Gaitana IA, respalda las candidaturas del ingeniero Carlos Redondo al Senado y la antropóloga Alba Rinco a la Cámara de Representantes. La tecnología resume y traduce proyectos de ley para que la comunidad usuaria vote la postura a adoptar, comprometiendo al congresista electo a acatar ese resultado en el Capitolio.
Esta iniciativa surgió de pruebas piloto exitosas en territorios rurales del norte de Colombia, donde votaciones digitales asistidas por IA ayudaron a definir presupuestos y prioridades comunitarias. El equipo escaló la idea a nivel nacional, ajustando la fórmula tras el rechazo inicial del Consejo Nacional Electoral a postular una IA directamente.
Un componente técnico clave es el uso de la red Ethereum para registrar las votaciones comunitarias mediante blockchain. Este registro inmutable busca eliminar la posibilidad de negociaciones ocultas o manipulación de los resultados ciudadanos, según declaraciones del candidato Redondo.
Los promotores enfatizan que la IA actúa como herramienta de ordenamiento y presentación de datos, no como sustituto de la empatía humana en la legislación. Adicionalmente, el equipo ha capacitado a más de veinte jóvenes indígenas en el uso de inteligencia artificial, promoviendo una participación técnica activa.
Si bien el experimento se centra en Colombia, la metodología plantea interrogantes sobre la profundidad con que la tecnología puede influir en la toma de decisiones públicas sin deshumanizar el proceso representativo. El resultado podría ofrecer una visión sobre la viabilidad de delegar mandatos asistidos algorítmicamente.
Para Chile, un país con alta penetración digital y debates constantes sobre la calidad de la representación, este modelo colombiano podría ser observado como un caso de estudio sobre la gobernanza tecnológica y la rendición de cuentas.