Starbucks está integrando inteligencia artificial y robótica en sus operaciones, desde el autoservicio hasta la gestión de inventario, en un esfuerzo estratégico por revertir varios años de estancamiento en las ventas, según reportó la cadena de noticias BBC.
La compañía implementó herramientas como asistentes virtuales para baristas, sistemas de escaneo automatizado para el conteo de existencias y chatbots con IA para mejorar la experiencia del cliente. Estas medidas buscan mitigar las rupturas de stock que han frustrado a los consumidores en su mercado principal.
La inversión tecnológica se produce mientras la empresa busca recuperar terreno tras enfrentar presiones por aumentos de precios y boicots relacionados con disputas laborales y posturas geopolíticas. El director ejecutivo, Brian Niccol, señaló que la empresa se había desviado de su enfoque en la experiencia del cliente hacia una excesiva dependencia de la eficiencia.
La estrategia de Niccol incluye simplificar el menú, establecer metas de tiempo de servicio más rápidas y renovar físicamente las tiendas, acompañadas de políticas más estrictas para el personal y los clientes. A pesar de la aparente contradicción de usar IA mientras se enfatiza el toque personal, Niccol argumenta que la tecnología reduce la fricción operativa.
La semana pasada, Starbucks anunció un aumento en las ventas comparables en establecimientos estadounidenses, que representan cerca del 70% de sus ingresos totales, marcando una recuperación clave. Sin embargo, las acciones cayeron un 5% ante las inquietudes de los analistas sobre cómo los gastos operativos, incluyendo el aumento de personal, afectarán las ganancias netas.
Para asegurar que el crecimiento de las ventas se traduzca en mejores márgenes, la gerencia prometió identificar ahorros de costos por 2.000 millones de dólares en los próximos tres años, haciendo cruciales las eficiencias tecnológicas. Niccol expresó confianza en que el plan actual generará el rendimiento esperado.
El futuro de la expansión se centra en el exterior, con planes de casi duplicar su huella global a 40.000 tiendas, aunque la dirección no descarta aumentos de precios moderados si es necesario. La compañía mantiene su enfoque en el concepto de la cafetería como un "tercer lugar" esencial para la comunidad, a pesar de las continuas negociaciones laborales tensas.