El primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó haber logrado un "progreso realmente bueno" tras reunirse con el presidente chino Xi Jinping en Beijing, marcando la primera visita de un primer ministro británico en ocho años. El objetivo central de la visita de cuatro días fue señalar un reinicio en las relaciones bilaterales, tensas durante años debido a preocupaciones de seguridad y derechos humanos.
Como resultado directo de las conversaciones, China anunció que permitirá la entrada sin visado a ciudadanos británicos para viajes de hasta 30 días, una medida que Starmer calificó como un impulso significativo para el sector servicios del Reino Unido. La medida busca facilitar la expansión de empresas británicas en el mercado chino, lo cual, según un comunicado de Starmer, facilitará el crecimiento y generará empleos locales.
Durante la cumbre de 80 minutos en el Gran Palacio del Pueblo, Starmer y Xi discutieron temas que iban desde los negocios hasta asuntos culturales como el fútbol y Shakespeare. Xi Jinping reconoció que las relaciones habían pasado por "giros y vueltas" y expresó la disposición de China a desarrollar una asociación a largo plazo que resista el escrutinio histórico.
La diplomacia de Starmer se produce en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica, particularmente ante las políticas erráticas de la administración estadounidense bajo Donald Trump, según reportó France 24. Varias naciones occidentales están buscando activamente asegurar acuerdos comerciales y estabilizar lazos con Beijing para mitigar la volatilidad externa.
Starmer también destacó la inversión de 15.000 millones de dólares de AstraZeneca en sus operaciones chinas como prueba tangible de los beneficios mutuos de una mayor cooperación económica. El líder laborista, cuyo gobierno busca impulsar el crecimiento, ha priorizado la estabilización de los lazos con la segunda economía mundial a pesar de las preocupaciones persistentes sobre espionaje.
En un área de cooperación específica, ambas naciones acordaron trabajar conjuntamente para desmantelar redes de tráfico de migrantes ilegales, enfocándose en reducir el uso de motores de fabricación china en las embarcaciones utilizadas para cruzar Europa. Este acuerdo de seguridad subraya la capacidad de colaboración en temas transnacionales.
No obstante, persisten tensiones, ya que Starmer informó haber mantenido una discusión "respetuosa" con Xi sobre el caso del magnate de Hong Kong, Jimmy Lai, condenado por delitos de seguridad nacional. La oposición conservadora británica ha criticado la visita, citando los riesgos de seguridad que China representa para el gobierno.