La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) no posee la autoridad legal para intervenir en la administración de empresas privadas, según señaló Mauricio Larraín, profesor de la Universidad de los Andes. Larraín emitió esta declaración tras las afirmaciones del Dr. Jaime Mañalich, quien sostuvo que el regulador no evitó una administración precaria en Clínica Las Condes.
Larraín aclaró que la CMF supervisa a la entidad estrictamente en su calidad de emisor de valores públicos. Bajo esta función, el regulador exige transparencia y garantiza que las firmas cumplan con los estándares formales de gobierno corporativo.
Clarificando los límites regulatorios
"La CMF no tiene la facultad de decidir quién administra una empresa, cómo se gestiona, ni de intervenir en sus decisiones de negocio", escribió Larraín. El académico argumentó que atribuir tales responsabilidades a la comisión desvirtúa su propósito legal.
Según el profesor, la función principal del regulador es proteger la información del mercado y asegurar el cumplimiento de las normas. En este sentido, sostuvo que la CMF ha cumplido con sus deberes respecto al prestador de salud.
Larraín enfatizó que la responsabilidad por el éxito o fracaso operativo recae exclusivamente en los accionistas y el directorio de la empresa. Advirtió que desdibujar los límites de la autoridad regulatoria debilita la rendición de cuentas de quienes tienen la tarea real de gobernar las entidades privadas.
Mañalich había sugerido previamente que la CMF no actuó con eficacia para detener las malas prácticas de gestión en la clínica. Al responder a estas acusaciones, el académico buscó establecer una distinción clara entre el rol del regulador en la fiscalización de la transparencia y los procesos internos de toma de decisiones de la cúpula corporativa.