El Banco Central de Chile publicó el 18 de marzo las cuentas nacionales correspondientes al ejercicio 2025. El Producto Interno Bruto alcanzó un crecimiento de 2,5% respecto al año anterior, superando las estimaciones preliminares. Este resultado confirma una recuperación económica que coincidió con las proyecciones iniciales del gobierno entonces en ejercicio.
La trayectoria anual desestacionalizada mostró una reactivación en el cuarto trimestre con un aumento de 0,6% respecto al periodo previo. Este dato se compara favorablemente con el descenso de 0,3% registrado en el tercer trimestre de 2025. Los trimestres anteriores cerraron con expansiones de 0,9% en el primero y 0,4% en el segundo.
La deuda pública detuvo su tendencia alcista y se situó en 41,5% del PIB al finalizar el año. Esta cifra es inferior al 41,7% registrado en 2024 y muy distante del promedio de la OCDE. La política fiscal jugó un rol de estímulo clave para evitar un estancamiento prolongado tras el ajuste de 2022.
Los sectores más dinámicos en 2025 fueron la pesca con un 15,8% y la agricultura con un 6,3%. La industria manufacturera creció un 3,1% mientras que la construcción apenas aumentó un 0,9%. El PIB fue lastrado por una disminución en la minería del cobre que retrocedió un 2,9% en el mismo periodo.
El crecimiento se explicó por la suma del comportamiento adecuado del consumo y el muy bueno de la inversión. El consumo de los hogares creció un 2,7% destacando el gasto en servicios de salud y alimentos. La inversión aumentó en un notorio 8,9% por mayores compras de maquinaria y equipos en el país.
Las exportaciones crecieron un 4,6% mientras que las importaciones aumentaron un 10,5%. El ahorro nacional experimentó un leve aumento y representó un 22,8% del PIB durante el último año. El ingreso nacional bruto disponible real creció un 4,0%, reduciendo la brecha con el PIB tradicional.
La tasa de política monetaria llegó a 4,5% en diciembre de 2025 después de haber alcanzado el 11,25% en 2023. El Consejo del Banco Central mantiene una postura restrictiva por encima del nivel neutral estimado en 4%. Utilizar el principio de precaución es una opción razonable pero tiene un costo innecesario en la actividad y el empleo.
Este desempeño confirma que la deuda pública se estabilizó en niveles manejables para la economía chilena. Los analistas observarán si la política monetaria se flexibiliza con mayor rapidez en los próximos meses. La sostenibilidad del crecimiento dependerá de la capacidad para diversificar la matriz productiva más allá de los recursos naturales.