El gobierno del Primer Ministro indio, Narendra Modi, desveló su presupuesto anual ante el Parlamento, buscando mantener un crecimiento constante en un contexto económico global marcado por la incertidumbre y las recientes guerras arancelarias. La Ministra de Finanzas, Nirmala Sitharaman, detalló los planes para el año fiscal 2026-2027, priorizando el gasto en infraestructura y el desarrollo de la manufactura doméstica, con un gasto total estimado en 583.000 millones de dólares.
La economía india ha resistido hasta ahora los aranceles punitivos del 50% impuestos por Estados Unidos al petróleo ruso importado por Nueva Delhi. Para contrarrestar estos efectos, el ejecutivo ha buscado acuerdos bilaterales, como el pacto comercial recientemente alcanzado con la Unión Europea, según reportó al Jazeera.
El presupuesto proyecta un crecimiento del producto interno bruto (PIB) entre el 6,8% y el 7,2% para el próximo año fiscal, que inicia el primero de abril. Aunque esta cifra es ligeramente inferior al 7,4% proyectado para el año en curso, supera las estimaciones de instituciones multilaterales como el Banco Mundial.
Para asegurar esta expansión, el gobierno destinará 12,2 billones de rupias (unos 133.000 millones de dólares) a proyectos de infraestructura, un aumento respecto a los 11,2 billones de rupias del año anterior. Además, se impulsará la manufactura en siete sectores estratégicos, incluyendo productos farmacéuticos, semiconductores y bienes de capital, con inversiones adicionales en áreas nicho como la inteligencia artificial.
A pesar del fuerte gasto estatal para apuntalar el crecimiento, Sitharaman indicó que el gobierno busca reducir la ratio de deuda pública sobre el PIB del 56,1% al 55,6% en el próximo ejercicio. El déficit fiscal también se proyecta reducir del 4,4% al 4,3% del PIB, demostrando un enfoque en la consolidación fiscal.
La ministra evitó medidas populistas, señalando que la estrategia se centra en construir resiliencia interna y fortalecer la posición de India en las cadenas de suministro globales. Este enfoque marca una diferencia con el presupuesto del año anterior, que incluyó recortes impositivos significativos para la clase media asalariada.
El gobierno de Modi enfrenta el desafío de elevar la contribución de la manufactura, que actualmente representa menos del 20% del PIB, para generar empleo para su creciente fuerza laboral. Paralelamente, el mercado ha observado una depreciación de la rupia, impulsada por ventas récord de acciones indias por parte de inversores extranjeros, que suman 22.000 millones de dólares desde enero del año pasado.
Analistas como Aishvarya Dadheech, de Fident Asset Management, describieron el presupuesto como "sin fuegos artificiales, ni un gran positivo ni un gran negativo", según declaraciones recogidas por la agencia Reuters. El enfoque parece ser la estabilidad y la planificación a largo plazo en un entorno geopolítico complejo.