Los precios mundiales del petróleo descendieron cerca de un 5% el 2 de febrero, marcando la mayor reducción en una sola jornada en el último semestre, según reportó Reuters. La causa principal fue la declaración del presidente de Estados Unidos, quien indicó que Irán estaba demostrando "seriedad para negociar" con Washington.
Esta nueva postura comunicacional apunta a una posible reducción de la escalada de tensión entre las dos naciones, lo que impacta directamente en la prima de riesgo incorporada en los contratos energéticos. Los futuros del Brent cayeron $3,30, situándose en $66,02 por barril al cierre de la mañana en horario GMT.
El crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) también experimentó una contracción significativa, retrocediendo $3,23 para cotizar a $61,98 por barril. Ambos referentes se alejan rápidamente de máximos de varios meses alcanzados recientemente debido a la incertidumbre geopolítica que generaban las amenazas directas.
Durante el mes anterior, el mandatario estadounidense había emitido advertencias reiteradas a Teherán sobre posibles intervenciones si el país no accedía a negociar el acuerdo nuclear o continuaba con la represión de protestas internas. Estas amenazas fueron el motor principal que sostuvo las altas cotizaciones del petróleo en enero.
El giro en la retórica presidencial ha provocado una corrección inmediata en los mercados energéticos al disminuir la probabilidad percibida de un enfrentamiento militar directo en el Golfo Pérsico. La volatilidad del precio del crudo ha estado históricamente ligada a la estabilidad en esta región clave para la producción mundial.
Analistas indican que, si bien la desescalada es bien recibida por los consumidores globales, la rápida reversión de precios subraya la sensibilidad del mercado a las declaraciones políticas en el ámbito geopolítico. La disminución de la incertidumbre reduce la necesidad de mantener inventarios de seguridad elevados.
La implicación a más largo plazo es la potencial reconfiguración de las expectativas de oferta y demanda, especialmente si se reanudan o avanzan las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Esto podría llevar a una normalización gradual de las exportaciones iraníes al mercado internacional.