El presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, abordó las preguntas sobre la escalada de precios del oro y la plata durante una conferencia de prensa reciente, minimizando su significado macroeconómico. Los metales preciosos, tradicionalmente considerados refugios seguros, han alcanzado niveles récord, lo que ha avivado debates sobre la confianza en la política monetaria estadounidense, según informó Fortune.
Powell reconoció la existencia de un argumento que sugiere una pérdida de credibilidad de la Fed, aunque insistió enérgicamente en que esa premisa no es cierta. El funcionario señaló que las expectativas de inflación a corto plazo se han moderado significativamente, manteniendo las medidas a largo plazo ancladas en el objetivo del dos por ciento de la Fed.
El rally de los metales, con el oro subiendo un 84% interanual y la plata un 245%, está siendo interpretado por algunos inversores como una señal de dos fenómenos: el 'trade de venta de América' por incertidumbre política, o el 'trade de devaluación' estructural por el déficit fiscal persistente.
Powell enfatizó que una pérdida de confianza sostenida se manifestaría principalmente en expectativas de inflación descontroladas, no solo en la cotización de activos específicos. La Fed, según sus declaraciones, monitorea los precios de los activos, pero no se alarma por movimientos aislados de mercado.
Esta postura difiere de la interpretación de algunos gestores de carteras, quienes ven el oro como un barómetro directo de la desconfianza hacia la gestión fiscal y monetaria de Estados Unidos. Mohamed El-Erian, exdirector ejecutivo de Pimco, ha señalado estos metales como un indicador de la pérdida de fe en la administración del sistema internacional por parte de EE. UU.
Analistas del Banco de Pagos Internacionales sugieren una explicación alternativa, indicando que la demanda minorista está impulsando el oro hacia un rol más especulativo, alejándolo de su función tradicional como refugio de valor puro. No obstante, la narrativa de la erosión del dólar persiste en ciertos círculos de inversión.
La Fed se enfoca en datos duros de inflación para validar su política, ignorando las fluctuaciones de los precios de los metales como señal principal de un problema de credibilidad subyacente. El mercado observará si esta divergencia entre la narrativa de los activos y la de la política monetaria se mantiene en los próximos trimestres.