La cadena minorista mexicana Maskota ha regresado oficialmente al mercado tras completar un turbulento proceso de quiebra. La empresa, que durante años luchó bajo el peso de una fuerte deuda, opera ahora bajo una nueva administración enfocada exclusivamente en suministros, dejando atrás la venta de animales vivos.
Los registros legales indican que un tribunal de distrito declaró la quiebra de la compañía el 26 de julio de 2023. La resolución se produjo después de que la empresa no lograra presentar a tiempo un plan de reestructuración para saldar deudas pendientes con sus acreedores, las cuales ascendían a aproximadamente 110 millones de pesos.
Maskota solicitó protección bajo la Ley de Concursos Mercantiles en 2022. Aunque el tribunal aceptó inicialmente la petición en abril de ese año, la administración anterior no logró llegar a un consenso con los proveedores para liquidar las crecientes obligaciones financieras.
Un giro en la estrategia
La inestabilidad financiera de la empresa se hizo evidente desde 2019, cuando comenzaron a surgir reportes sobre falta de pagos a proveedores. La pandemia de COVID-19 terminó por paralizar el negocio, ya que los cierres obligatorios forzaron el cese de operaciones en tiendas físicas y cortaron fuentes de ingresos vitales.
Bajo el nuevo liderazgo, la marca intenta dejar atrás su pasado complicado mediante una campaña de renovación de imagen. La estrategia actualizada enfatiza cambios operativos y una ruptura definitiva con la controvertida práctica de vender mascotas.
El analista del sector Ángel Méndez sugiere que el relanzamiento podría ganar fuerza si la empresa comunica estos cambios de manera efectiva. Señala que la presencia física de la marca ofrece una base sólida para la nueva administración, aunque la recepción del mercado sigue siendo una incógnita.
“Pueden ser o no una marca muy distinta”, comentó Méndez. “Quizás tengan la experiencia en gestión de personal y operación de tiendas físicas, pero habrá que esperar a ver cómo reacciona el mercado ante sus estrategias de diferenciación”.
Méndez añadió que la empresa podría beneficiarse de un cambio generacional en su base de clientes. Los consumidores más jóvenes, señaló, tienen menos probabilidades de conocer el historial legal y financiero previo de la marca, lo que podría ofrecer un borrón y cuenta nueva para la cadena minorista.