El Puerto Liverpool reportó una contracción de sus utilidades netas del 26% al cierre del año fiscal anterior, según sus estados financieros más recientes. Este resultado se contrapone al crecimiento del 6.7% observado en las ventas totales de la minorista, las cuales sumaron 229,137 millones de pesos, comparado con los 214,848 millones registrados en el ejercicio previo.
El flujo operativo (EBITDA) de la compañía se situó en 35,801 millones de pesos, lo que representa una disminución del 4.7% respecto a los 37,558 millones reportados en 2024. El segmento comercial mostró un alza en ingresos del 5.7%, mientras que el segmento financiero experimentó un crecimiento más robusto, con un aumento del 15.3% en sus ingresos.
Un factor que impactó los resultados fue el deterioro en la calidad de la cartera de crédito, ya que el índice de cartera vencida aumentó un 3.7%. Este incremento representa un avance de 53 puntos base frente al cierre del cuarto trimestre de 2024, alineándose con las expectativas internas de la empresa.
Durante el periodo analizado, Liverpool destinó 10,654 millones de pesos a inversiones, destacando la conclusión cercana de su nuevo centro logístico, cuya inversión total se aproxima a los 17,000 millones de pesos. Este esfuerzo logístico busca optimizar la operación minorista en el mercado mexicano.
En el último trimestre, las ventas en tiendas con más de un año de operación para Liverpool crecieron 3.3%, mientras que Suburbia mostró un crecimiento más modesto del 0.5%. La minorista señaló que el evento comercial de El Buen Fin ayudó a compensar la menor actividad vista en las Ventas Nocturnas de diciembre, evidenciando la sensibilidad del consumidor a las promociones.
Las categorías que impulsaron el crecimiento general de las ventas incluyeron Electrónicos, Damas y Caballeros, Cosméticos y Deportes. A pesar de los esfuerzos por reducir inventarios, el inventario consolidado mostró un incremento interanual del 6.3% entre octubre y diciembre.
El desempeño financiero de Liverpool subraya los desafíos que enfrentan las grandes cadenas minoristas en México, equilibrando la expansión de ingresos con el aumento del riesgo crediticio y la gestión de costos operativos y logísticos.