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Liderazgo chileno enfrenta reto estructural por adopción de agentes de inteligencia artificial

El avance de la inteligencia artificial agentica, capaz de ejecutar trabajo calificado, obliga a las organizaciones chilenas a redefinir su estructura y gestión de talento, según análisis recientes. La principal barrera identificada no es tecnológica, sino la brecha de habilidades y la resistencia cultural interna. Este cambio estructural exige a los líderes modificar su rol, pasando de la supervisión a la habilitación de equipos híbridos.

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El reciente hito alcanzado por modelos como Claude 3.5, que demuestran capacidad para sustituir tareas de programación, ha catalizado la conversación empresarial sobre la inminente disrupción de la inteligencia artificial agentica. Para las empresas en Chile, esto implica que el desafío central ya no reside meramente en la adopción tecnológica, sino en el rediseño organizacional y la gestión del riesgo asociado a la automatización del trabajo calificado.

La transformación en curso se percibe como un cambio estructural en la creación de valor y la toma de decisiones, elevando la planificación de la fuerza laboral a un pilar estratégico de la alta dirección. La velocidad de adaptación de las compañías chilenas dependerá directamente de la capacidad del equipo de liderazgo para modificar sus metodologías de trabajo ante la disponibilidad de tecnología avanzada.

Las barreras para esta adaptación son predominantemente humanas y culturales, más que técnicas. El World Economic Forum, según su Future of Jobs Report 2025, señala que el 63% de los empleadores identifican la falta de capacidades como el principal obstáculo, destacando la necesidad de pensamiento crítico y resolución de problemas complejos.

En el contexto chileno, la escasez de talento se agudiza por la tensión demográfica y las brechas existentes en productividad y formación técnica. A esto se suma la creciente expectativa de los trabajadores, quienes ahora consideran la autonomía y el aprendizaje continuo como condiciones básicas de empleabilidad, no como beneficios adicionales.

La integración de agentes de IA automatiza procesos transversales, lo que tiende a romper los silos funcionales y aplanarla estructura corporativa. Este fenómeno transforma el rol del líder, cuyo valor principal se desplaza de la supervisión directa a la habilitación de equipos colaborativos que trabajen eficazmente junto a sistemas inteligentes.

Reportes indican que la resistencia interna constituye un obstáculo significativo, con un 46% de los empleadores reconociendo este factor cultural como la mayor traba. Empresas como Aviva han demostrado que la inversión en reconversión interna genera retornos tangibles, logrando mejoras de eficiencia cercanas al 40% mediante formación digital masiva.

Las proyecciones para los próximos dos años sugieren la operación de estructuras híbridas donde los agentes de IA ejecutarán una parte sustancial del trabajo, marginando tareas directivas basadas en control puro. El desafío inmediato, según análisis publicados, radica en si los líderes están dispuestos a modificar sus esquemas de liderazgo para gestionar esta nueva realidad operativa.

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