La Era
13 abr 2026 · Actualizado 02:09 p. m. UTC
Economía

Las juntas directivas ante el riesgo de la microgestión y el silencio interno

Expertos en gobierno corporativo advierten que los consejeros que confunden la supervisión estratégica con la ejecución operativa ponen en peligro su eficacia y su relevancia institucional.

Lucía Paredes

2 min de lectura

Las juntas directivas ante el riesgo de la microgestión y el silencio interno
Corporate board members in a meeting.

Las juntas directivas suelen luchar por mantener el delicado equilibrio entre la supervisión de alto nivel y la implicación operativa, cayendo a menudo en la trampa de la microgestión. Según un análisis de Expansion, este fallo ocurre cuando los consejeros dedican demasiado tiempo a detalles minuciosos, como la contratación de mandos intermedios o la aprobación de proyectos pequeños y específicos.

Aunque este comportamiento suele venderse como una actitud de «gran compromiso», los expertos advierten que, en realidad, es síntoma de un colapso fundamental en el gobierno corporativo. Los directores que no distinguen entre estrategia y ejecución corren el riesgo de volver irrelevante a la junta. Este cambio a menudo deja a la organización sin una supervisión adecuada, ya que el consejo se distrae con tareas cotidianas y descuida los riesgos institucionales más amplios.

El peligro del silencio interno

El silencio durante las entrevistas a los miembros de una junta suele ofrecer una imagen más clara de la salud organizacional que los informes oficiales. Cuando se pregunta a los consejeros cómo evalúan su propio desempeño, las largas pausas o los cambios repentinos de tema sugieren un fenómeno conocido como ignorancia pluralista. Esto ocurre cuando los miembros de la junta detectan un problema pero permanecen callados, asumiendo erróneamente que sus colegas consideran aceptable elstatu quo.

Ignorar estas brechas en la comunicación puede derivar en fallos graves de gobernanza. Si una junta no es capaz de debatir abiertamente sobre su propio funcionamiento, difícilmente podrá afrontar con eficacia los retos que enfrenta la empresa en su conjunto.

La Comisión de Nombramientos actúa como el principal termómetro de la salud real de gobierno de una compañía. Cuando este comité funciona correctamente, evalúa con rigor el desempeño de la junta, revisa su composición y planifica activamente la renovación del liderazgo. Sus miembros van más allá del currículum de un candidato y plantean preguntas incisivas que revelan la verdadera cultura de la sala de juntas.

Por el contrario, un comité deficiente se caracteriza por reuniones poco frecuentes y decisiones que parecen predeterminadas. En estos casos, los documentos formales pueden parecer impecables sobre el papel, pero las sesiones reales de la junta carecen de fondo. Los expertos señalan que la realidad de los consejos de administración a menudo contradice las narrativas pulidas que se presentan en la literatura corporativa oficial.

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