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Economía

Ingresos petroleros rusos caen a mínimo de cinco años por sanciones occidentales

Los ingresos por petróleo y gas de Rusia disminuyeron una quinta parte en 2025, alcanzando su nivel más bajo en cinco años, según estimaciones recientes. Analistas señalan que las sanciones secundarias estadounidenses están ampliando la brecha de descuento en las ventas de crudo. No obstante, existe escepticismo sobre si esta presión financiera alterará la determinación de Moscú en el conflicto ucraniano.

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Russian Oil Revenue Plummets as Secondary Sanctions Hit Trading Partners
Russian Oil Revenue Plummets as Secondary Sanctions Hit Trading Partners
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Los ingresos rusos derivados de la venta de petróleo y gas experimentaron una contracción de aproximadamente un veinte por ciento durante 2025, marcando el punto más bajo registrado en el último quinquenio. Este descenso coincide con la intensificación de las medidas punitivas occidentales, incluyendo sanciones dirigidas a gigantes como Rosneft y Lukoil.

El impacto de las sanciones se evidencia en la logística del crudo, con aproximadamente 19 millones de barriles de crudo Urals cargados antes del 15 de diciembre aún en tránsito mientras los comerciantes ralentizan las rutas por la dificultad de asegurar compradores. Además, la apreciación del rublo frente al dólar reduce el valor real en moneda local que Moscú recibe por sus exportaciones energéticas.

Las acciones más recientes de la administración estadounidense, enfocadas en los dos mayores exportadores de petróleo rusos, han duplicado el descuento forzado que Rusia debe ofrecer para atraer socios comerciales. En diciembre, el crudo Urals se cotizó por debajo de los 40 dólares por barril, un nivel no visto desde el colapso inicial de precios durante la pandemia de Covid-19.

Alexander Kolyandr, analista financiero del Center for European Policy Analysis, destacó que las sanciones secundarias de EE. UU. amenazan con aislar financieramente a las empresas que comercian con entidades sancionadas. Estas medidas obligan a los compradores, como las refinerías chinas tipo 'teapot', a asumir mayores riesgos para acceder al crudo ruso.

El tope de precio impuesto por el G7 y la Unión Europea, que se reducirá a menos de 44 dólares por barril en febrero, busca mantener el petróleo ruso en el mercado global mientras se reduce su rentabilidad. Catherine Wolfram, profesora de economía energética en el MIT, indicó que este mecanismo busca crear una divergencia entre el precio global y lo que Rusia percibe.

Para evadir estas restricciones, Rusia depende cada vez más de una "flota fantasma" de petroleros antiguos, cuya operación se ha vuelto más costosa debido a intercepciones y detenciones en el Mediterráneo, según reportes recientes. Este aumento en el riesgo y los costos de transporte se traslada en presiones adicionales para reducir el precio final recibido por Moscú.

Incluso compradores clave como India y China parecen estar ajustando su apetito, con informes que sugieren que India ha reducido volúmenes y China exige mayores descuentos. Daniel Spiro, profesor de la Universidad de Uppsala, señaló que esta es la primera vez que se observa una aparente renuencia en estos mercados vitales.

El deterioro de los ingresos energéticos, que representaron menos del 23% del presupuesto federal a finales de 2025, presiona el balance fiscal ruso, resultando en un déficit presupuestario de alrededor del 2.6% del PIB el año pasado. La venta forzada de activos internacionales, como los de Lukoil al Carlyle Group, genera liquidez inmediata, aunque a costa de futuras rentas petroleras, según analistas.

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