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Economía

Industria petrolera de México enfrenta presión por reingreso del crudo venezolano

El sector energético mexicano, dominado por Pemex, enfrenta un doble desafío: la obsolescencia de su infraestructura y una creciente competencia regional, especialmente tras la posible reactivación de las exportaciones venezolanas a refinerías clave en EE. UU. La dependencia de México de las importaciones de productos refinados de EE. UU. subraya la fragilidad de su autosuficiencia energética.

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Mexican Oil Sector Faces Renewed Pressure Amid Venezuelan Supply Shifts
Mexican Oil Sector Faces Renewed Pressure Amid Venezuelan Supply Shifts

La industria petrolera estatal mexicana, Pemex, afronta crecientes presiones operativas y financieras, exacerbadas por la inestabilidad geopolítica regional, particularmente tras el reciente cambio en las sanciones a Venezuela. Expertos señalan que la infraestructura de Pemex padece un mantenimiento crónico deficiente, lo que incrementa riesgos operacionales y compromete la producción nacional, según reportó aljazeera.com.

La falta de inversión y la pesada carga de deuda de Pemex, que supera los 100.000 millones de dólares, impiden aumentar la producción, forzando a México a importar más de 20% de sus combustibles refinados desde Estados Unidos. Rafael Vaquera Salazar, profesor de la Universidad Tecnológica de Monterrey, indicó que el crudo pesado mexicano y venezolano compiten directamente por la capacidad de refinación en la Costa del Golfo de EE. UU., lo que podría intensificar la competencia por descuentos.

Históricamente, aproximadamente el 60% de las exportaciones de crudo de Pemex se dirigen a Estados Unidos, pero el regreso del petróleo venezolano al mercado estadounidense, pese a las reservas de algunas empresas sobre la seguridad de la inversión, amenaza esta cuota de mercado. Vaquera Salazar analizó que la certidumbre en la inversión, más que las relaciones políticas, dictará qué proveedor asegurará la capacidad de refinación en el corto y medio plazo.

Internamente, los cambios regulatorios recientes, como la modificación del estatus de Pemex para priorizar el beneficio público sobre la rentabilidad económica, complican la atracción de capital privado necesario. Mariana Castaneda, directora de Grupo Estrategia Política, afirmó que la administración reconoce la necesidad de participación privada para asegurar la viabilidad financiera, siempre que no se socave la soberanía energética.

La situación financiera de Pemex se refleja en las deudas pendientes con proveedores, que ascienden a unos 30.000 millones de dólares, afectando a la cadena de suministro local, como notó el exempleado Dagoberto Ramos. A pesar de los esfuerzos gubernamentales, como el rescate financiero de casi 400.000 millones de pesos el año pasado, la sostenibilidad del déficit operativo permanece como una interrogante clave para el sector.

Adicionalmente, la continuidad de los envíos de petróleo mexicano a Cuba, enmarcados como ayuda humanitaria por la administración actual, sigue siendo un punto de fricción geopolítica con Washington. Camila Acosta, periodista independiente en La Habana, señaló que la reducción o cese de estos envíos mexicanos agravaría la crisis energética cubana, especialmente ante la presión estadounidense para cortar el suministro venezolano a la isla.

La estrategia de Pemex para 2026 se basa en alcanzar una producción de 1,8 millones de barriles diarios y aumentar el procesamiento en refinerías nacionales para reducir las importaciones. No obstante, las preocupaciones sobre la seguridad jurídica y los desafíos operacionales han generado cautela entre las empresas privadas interesadas en colaborar, según Pedro Aguirre, CEO de Verifigas.

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